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Desde que tengo memoria he escuchado a la Radio colombiana afirmar categóricamente que ellos son los mejores del mundo, que no hay igual, que aquí vienen de todo el planeta a aprender.
Nos hemos creído el cuento de lo avanzados e inventivos que somos para hacer Radio. Alabamos nuestro sentido de la oportunidad, lo recursivos que hemos sido para vencer la quebrada topografía nacional. Componemos sentidas odas que relatan las hazañas en las transmisiones de la Vuelta a Colombia. Nos premiamos entre nosotros, pagamos para que nos premien, magnificamos galardones tontos e insignificantes en otros lares. Nunca he podido establecer con precisión qué se puede venir a aprender de sujetos como Edgar Artunduaga, los hermanos Nieto, Donny Miranda, el señor Villalobos, Edwin Tuirán o ese nuevo paradigma conocido como El Gato (juro que no voy a mencionar ese bluff apellidado Sánchez Cristo). La sociedad del mutuo elogio (diga usted doctor... no, siga usted licenciado... claro profesor tal... más arriba de usted, sólo Dios...) ha inventado estrellas que no alumbran, ídolos que no resisten el más insignificante análisis. No le digamos mentiras a nadie: la Radio nacional está llena de analfabetas. Los programas participativos son una verguenza; son mezquinos, utilizan premios absurdos para captar sintonía. Quienes los dirigen no saben nada de nada. Son vulgares, chabacanos y, de paso, juegan a ser graciosos con los mismos tiros de doble sentido que volvieron inmortal al finado Montecristo. Los espacios dedicados a orientar, están creando una nueva generación de teguas (¿ha visto a su mamá recetando drogas, sugiriendo tratamientos, recomendando esta o aquella cirugía?)... la lista es larga y tenebrosa...
Con pocas y respetadas excepciones, las estaciones musicales están en manos de maestros... de albañileria. Pero el asunto grave no es su escasa o nula educación. Lo que quiero relatar en este corto ensayo es la tendencia cada vez más generalizada que han asumido los directores de esas emisoras (en especial las tropicales) de cobrar a las disqueras por la música que programan. El asunto es bien sencillo. Cualquier promotor llega con un disco recién editado a la emisora con la intención de que su director lo incluya en el repertorio normal diario. Es un trámite apenas lógico, que no debe generar nada distinto a que un director con criterio reciba el cd, lo escuche, y se decida por alguna o ninguna de las canciones impresas en la placa. Se da por sentado que el sujeto tiene la entereza y sensatez para escoger lo adecuado para sus oyentes. Las cosas se empiezan a torcer cuando el director hace el guiño al promotor: te «pega» esta o aquella canción si le traes un televisor, un equipo de sonido, 200 camisetas, 100 cachuchas con el nombre de la emisora o, si es más poderoso y tiene gran rating, un viaje con todo pago para ver un artista internacional en un concierto en Estados Unidos.
Esta práctica, cada vez más corriente, según el testimonio de docenas de amigos promotores de todo el país, no parece generar escándalos o acciones punitivas dentro de las cadenas o sistemas independientes. La payola se volvió normal, justa y necesaria si un artista y su disquera desean figurar. La calidad pasa a un segundo plano. Las emisoras terminan sólo emitiendo la obra de quienes ya tienen presupuestado un rubro que se podría denominar también «peaje». A los grandes males que afectan a nuestro sufrido país, esta forma de violencia, esta modalidad extorsiva, tampoco, recibe el castigo merecido.
La «mejor» Radio del orbe ha aprendido un viejo truco que, en otros rincones, da cárcel. Quizás en un futuro no muy lejano, también nos ganemos el premio que nos falta: la Radio musical más corrupta del mundo.
cd´s básicos
Más que para mostrarle a las visitas, todos tenemos la obligación (no necesidad) de estar bien armados musicalmente. Olvídelo, el vinilo no va a volver. Sus viejos discos de pasta ya no sirven. Desde esta nada modesta columna le vamos a dar pistas claras para que tenga una ciditeca respetable, con discos imprescindibles de la historia rock
Crowded House. Crowded House
Esta formación oceánica nació de las cenizas de una de las más grandes, desconocidas y subvaloradas bandas de la década del setenta: Split Enz, un proyecto creado y dirigido por los hermanos Tim y Neil Finn. Después de editar algunos de los álbumes más ingeniosos y visionarios de la era pre-new wave, los S.E. deciden acabar con la sociedad. Tim inicia su propia carrera en solitario. Neil, por su parte, arma su propio grupo, Crowded House, en 1986, bajo la dirección de un talento superior de las consolas y la producción musical: Mitchell Froom (Suzanne Vega, Shawn Colvin, Ron Sexmith...). El resultado de esa feliz unión es un disco que, de alguna forma evolucionada, continua con los planteamientos sonoros inventados por los S.E. No obstante, el trío se aparta deliberadamente de la excesiva utilización de instrumentos electrónicos para concentrarse en un sonido más clásico, más básico. Este disco debut vale por un montón de cosas: por su fuerza, su poder instrumental, por esa versatilidad vocal de Neil; por canciones como Mean To Me, Something So Strong o Hole In The River. Pero estos no son los únicos atractivos de un trabajo que hoy día se consigue a mitad de precio en los Estados Unidos o por menos de quince mil pesos en una tienda nacional. Esta colección vale porque contiene la que, en mi humilde concepto, es la más bella canción de la historia pop-rock: Don´t Dream It´s Over. Ese sólo tema justifica su inclusión en el Olimpo. ¿Para qué más?
cds recomendados
Sixpence None the Richer. SNTR
La primera vez que escuches la voz de Leigh Nash, es muy probable que se convierta en una de tus vocalistas favoritas. Dulce, colorida, expresiva; no muy lejana de Natalie Merchant, Edie Brickell o de artistas aun menos conocidas como Lisa Germano. Pero los méritos de esta formación texana van un poco más allá. El cuerpo instrumental del grupo está sostenido por un complejo andamiaje de guitarras acústicas y eléctricas, una percusión discreta y, sobre todo, un impresionante y sutil juego de arreglos para instrumentos de cuerdas. No cabe la menor duda: han creado ese pop alternativo que va de la mano con letras inteligentes, que relata historias con sentido; que plantea algo asi como un viaje. SNTR, con esta, su tercera placa editada hasta la fecha, han seguido el camino trazado por bandas que, como 10.000 Maniacs, Innocence Mission o los ya desaparecidos October Project, intentan darle una dimensión más estética y profunda al sonido de este tiempo.
Tori Amos. To venus and Back
Creo haber entendido a la perfección las intenciones de mi heroína musical en este, su más reciente trabajo; su primera pieza doble, una de ellas en concierto: el disco uno es el futuro. En él están contenidas sus nuevas ideas musicales, sus nuevas texturas electrónicas, sus conceptos artísticos ahora más avanzados y arriesgados. Tori se tomó bastante en serio el compromiso de re-inventarse, de darle a su música otro sentido, si se quiere más refinado, si se quiere más complejo. Esta norteamericana no se la pone fácil a nadie. Quizás por ello resultan tan incomprensibles sus ventas millonarias, su status de diva alternativa. Vende sin tener videos en MTV, sin entregar su música a los formalismos celindionescos. Pero sigamos. El disco dos, en vivo, es un adios a la Tori de los inicios; esa Tori lírica; furiosa al frente de su piano. No es un Grandes Exitos en Concierto. Es algo más: una síntesis perfecta de sus canciones más intensas y significativas. Sus propios fantasmas ya han sido exorcizados. Las búsquedas son otras. Amos ha emprendido un nuevo camino. Quienes la amamos, seguro, la vamos a seguir hasta donde nos quiera llevar. Sabemos que no nos va a decepcionar.
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