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portishead
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El Síndrome de Asfixia Autoerótica se define como la práctica de causarse anoxia cerebral mientras el individuo se masturba para alcanzar el orgasmo. La meta que se desea alcanzar no es la muerte sino una sensación volátil y al mismo tiempo eufórica que conlleva al placer sexual extremo: bienvenidos a Portishead.

Portishead perturba, pero al mismo tiempo atrae. Disonantes, rasguños y trocitos de canciones colocados en cada tema crean un panorama enloquecedor al que casi da miedo entrar. Pero a pesar de su naturaleza sombría, Portishead te captura desprevenido y te encierra en el subconsciente forzándote a enfrentar tus propios demonios. En ese preciso instante en el que piensas que ya no puedes más, Portishead te muestra la puerta de salida y allí te encuentras de nuevo, entre los vivos, con una sensación glacial en la piel para recordarte dónde has estado.
Las canciones, (espléndidamente orquestadas por Geoff Barrows) están directamente influenciadas por el hip-hop y cualquier cosa que tocaran en la radio a principio de los ’60s. Una combinación indecible entre Lalo Schifrin e Isaac Hayes, entre "Black Widow" y "Shaft." A esto le agregamos la extraordinaria voz de Beth Gibbons (que, además, escribe los temas), con su fragilidad y vulnerabilidad, desolada en unas canciones y amenazadora en otras. Adrian Utley y Dave McDonald completan el grupo con base en Bristol, Inglaterra. [el nombre Portishead se refiere al pueblo natal de Barrows, cerca a Bristol].
El primer CD "Dummy" (1994) tiene todos los ingredientes de una obra maestra. Barrows utiliza una técnica llamada ‘sampling’ (muestreo) la cual, en grupos como The Chemical Brothers, Massive Attack, Prodigy, Orb y Everything But the Girl; pero en Portishead, el sampling se transforma en magia. En "Sour Times," el primer sencillo de Dummy, la magia está compuesta por un sombrío telón musical con base en temas de Misión Imposible al que la voz serpenteante de Gibbons se superpone para transportarnos a un ambiente de seudo-cabaret, un rincón lleno de humo con burbujas de hip-hop. Dummy es la clase de álbum que nos hace caer en la cuenta que también existe una belleza sublime en los días nublados. En "Wandering Stars" Gibbons implora "Por favor, podrías quedarte un rato a compartir mi agonía…" Y con ella nos quedamos, padeciendo, e implorando… Cuando llegamos al tema final, "Glory Box," una balada de blues electrónica, feminista, e imponente; escuchamos a Gibbons en su mejor forma, susurrando: No dejes de ser hombre, más sin embargo, pégate una miradita desde nuestro lado cuando puedas; muestra un poco de ternura, que importa si estas llorando. Dame una razón para amarte, una razón de ser… mujer. Y allí reside el embrujo de Portishead, en la facultad de decir las cosas (sin, por ejemplo, el rencor de Alanis Morrissette o Heather Nova), lamiéndote el oído aún con las palabras mas sinceras.
La atmósfera del segundo CD "Portishead" (1997) es grandiosa, más oscura, más aditiva, enteramente majestuosa. Esta vez, cuando se le rompe el corazón a Beth, escuchamos como se le parte en mil pedazos, con el sonido honesto de otras voces que cantan desde un rincón de adentro inalcanzable para la mayoría: Janis Joplin, Patsy Cline, Billie Holliday. Para Portishead [el álbum], Portishead [el grupo] quebranta el sampling tradicional y esta vez graban la música en su totalidad, para luego muestrearla al editar los temas. Un buen punto de partida para el oyente es "All Mine," con su acompañamiento de bronces y la [voz] soprano de Gibbons, que como de costumbre, se roba el show. En "Mysterons" y "Hummings" Gibbons estira los sonidos y las cuerdas de una manera épica. Pero son las letras de Barrows, cándidas, expuestas, que nos hablan de corazones maltratados, alienación, soledad y la búsqueda de lugares que tan solo existen en el pasado las verdaderas estrellas del álbum. El año pasado Portishead sacó a la venta el tercer CD "PNYC" grabado en su mayor parte en un concierto celebrado en la Sala de Baile Roseland, en Nueva York, y que contiene versiones en vivo de algunos temas de los CDs anteriores, esta vez, con el acompañamiento de una orquesta de cuerdas y la extraordinaria cualidad vocal de Gibbons, de la cual nos preguntábamos si podía soportar el rigor de una presentación en vivo. El resultado es, nuevamente, excepcional.
Leí en algún lado que la música de Portishead es un acto de venganza, un lugar en el que los destituidos, los abandonados, los perdedores podemos expresarnos con una fuerza suficiente para que el mundo nos escuche. ¿Te volvieron mierda tus amantes? ¿Tu jefe te trata como piltrafa? "¡Pues mírame ahora!" parece decir Gibbons, "¿ves que a pesar de todo era una persona especial?" El otro día vi en la red un comentario de Victor H. de Bogotá que decía que Portishead convertía a sus oídos en la zona más erógena de sus zonas erógenas. O.K. Victor H., estoy de acuerdo contigo, tan solo ten cuidado, no te sofoques con ella…

por: rafael araujo

cd´s básicos

Más que para mostrarle a las visitas, todos tenemos la obligación (no necesidad) de estar bien armados musicalmente. Olvídelo, el vinilo no va a volver. Sus viejos discos de pasta ya no sirven. Desde esta nada modesta columna le vamos a dar pistas claras para que tenga una ciditeca respetable, con discos imprescindibles de la historia rock

Flash and the Pan

Es muy probable que el próximo 31 de diciembre, a las doce de la noche, el mundo se acabe. Pero eso no me preocupa. Lo que me parece en verdad lamentable es que un montón de gente de este planeta se a a morir sin haber escuchado el duo australiano Flash and the Pan. Harry Vanda y George Young, antiguos integrantes de una banda sesentuna llamada The Easybeats, crearon a mediados de los setenta un proyecto rock quizás demasiado complejo para los cerebros enfocados en el sinfonismo o en la canción intimista. De alguna forma, fueron ellos los que primero esbozaron una serie de sonidos que más tarde se convertirían en tendencia. Trazos de reggae blanco, cuatro años antes que Police; distorsiones de voces y tratamientos electrónicos, mucho antes que la new wave fuera religión oficial... exploraciones en la world music, casi una década antes que Paul Simon decidiera viajar al Africa a la caza de nuevas ideas. Cuando todo se esté derrumbando, cuando los mares inunden todo, cuando la Tierra se abra y se trague todo, yo estaré escuchando uno de los grupos más desconocidos y encantadores de toda la historia pop-rock... uno de esos raros tesoros que las malas emisoras nacionales nunca se atrevieron a programar (con excepción de El Mundo Diners).

cds recomendados

Gigolo Aunts
minor chords and major themes

Nadie les dijo que iba a ser fácil. Desde 1989, cuando este cuarteto se juntó en Boston, su carrera ha sido una constante de altas y bajas, de conflictos que han puesto en peligro su supervivencia como artistas. Las cosas cambiaron radicalmente cuando Adam Duritz, líder de los Counting Crows, los invitó a salir de gira con ellos, y más tarde a grabar, con toda libertad creativa, en su propio sello, E Pluribus Unum. Aunque no han inventado nada, aunque su sonido puede ser fácilmente comparado con el de una docena de buenas bandas, los GA tienen el encanto de no ser pretensiosos, de apuntarse a la sencilla y directa... Se disfrutan fácilmente, te llegan directo al gusto sin mayores artificios. Otro grupo que encontró la grandeza en lo simple. Inevitable para quienes dicen que les gusta el rock.

Sting
Brand New Day

Yo, como muchos, le había perdido la fe a Sting. De pronto se había metido de lleno a hacer una música que él pensaba era muy compleja y trascendental pero que, a la larga, sólo resultaba densa y aburrida. Tremenda sorpresa me llevé con esta nueva colección. Por vez primera sentí una producción suya llena de música, de otra música... de una serie de sonidos más allá de sus propios dominios. Me explico. Brand New Day está repleto de referencias que nunca antes Sting había utilizado. Evidentemente ha ampliado su lenguaje, lo ha enriquecido, le ha dado más color e intensidad. Este, es un disco elegante; la obra de un maestro curtido y reposado... Si se escucha con detenimiento cada canción, se van a encontrar una serie de capas sonoras superpuestas que te crean sensaciones, que enriquecen su audición, su entendimiento, su disfrute. Sting ha vuelto por el buen camino. Me atrevería a decir que este trabajo es tan bueno como la mejor de sus creaciones: The Dream of the Blue Turtles... con las obvias progresiones de tiempo y los ajustes naturales de estilo. Una obra... no un disco.

javier rodriguez

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Página actualizada el viernes, 14 julio 2000
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