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yeah baby
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El mundo pop-rock es tan amplio y variado que, simultáneamente, se puede hablar de una cosa que niegue a la otra y, en ambos casos, siempre se va a estar diciendo la verdad. Me explico. Se puede escribir sobre la crisis agobiante que azota al género (verdad y mentira), y a la semana siguiente hacer un pequeño tratado sobre la increíble cantidad de bandas que día a día editan trabajos que oxigenan este sonido (mentira y verdad). Ninguna mirada, por experta y entrenada que sea; ninguna persona, dedicada de tiempo completo a explorar el pop-rock, nunca va a ser capaz de obtener el panorama total. No hay espacio para verdaderos expertos, para conocedores absolutos. Quiéralo o no, un aspirante a genio musical sólo va a estar en contacto con fragmentos, partes a veces incoherentes del todo. Así de grande es el universo… pop-rock.

Los Niños Primero
Los grandes espectáculos de este tiempo, los productos de consumo más masivo; las mejores ideas, las generadoras de más dinero, están dirigidas al público que no pasa de los quince años. La explicación es tan sencilla que hasta un estudiante de primer semestre de la útil Sicología podría enumerar los argumentos, sin gaguear y masticando una suculenta gomita:
Los adolescentes, jóvenes, pre-púberes, infantes, en fin, todos los miembros de la fauna infantil, no han fundamentado completamente su conciencia, sus nexos de interacción con el mundo. Por tener sectores de su disco duro aún sin configurar, es posible que un mensaje bien empaquetado (un show bien montado) les llegue hondo y modifique dramáticamente su manera de ver las cosas. A pesar de lo despiertos que son (y lo güevones que les resultamos los adultos) todavía no tienen experiencia directa en muchos asuntos, y el mundo del espectáculo les ofrece un adelanto suculento y divertido difícil de rechazar.

Los niños de hoy, además, han sido considerados como sujetos de mercadeo directo desde su más tierna infancia. Por la especialización acelerada del aparato productivo y del espectaculo reciben ofertas diarias con productos y servicios hechos a su medida, pensados para satisfacer sus necesidades, pensados para crear sus necesidades. Los jóvenes saben pronto lo que pueden comprar, y tienen con que comprarlo. Los chicos sólo quieren divertirse.
La música, desde luego, no escapa a tales verdades, a tales manejos. Los ejecutivos de las disqueras, aquellos que mueven los hilos invisibles del gusto, la tienen pues fácil a la hora de pulsar los resortes adecuados y recibir la respuesta (léase ganancia) calculada.

Cada día nace una estrella
La de los niños cantores es una fórmula que siempre será efectiva. Los que saben cómo, la aplican una y otra vez con la certeza de que siempre habrá un ejército de adolescentes esperando a los ídolos de turno. Es algo probado y universal que funciona en todas las épocas y latitues: Menudo y Backstreet boys, Salsa Kids y The new kids on the block, Christina Aguilera y los Hanson, Jordi (el bebecito francés, ¿se acuerdan?) y Servando y Florentino, Timbiriche y Britney Spears… no me obliguen a seguir. Si se tiene la pinta adecuada y el mercadeo es el correcto, una niña o un chico puede pasar por la loca experiencia de ser símbolo sexual a los 10 años, y marchitarse en el olvido más absoluto sólo meses (incluso semanas) después de la gloria.

A veces el idilio dura más, pero entonces las costuras ocultas se hacen evidentes. Cualquiera se da cuenta de la gran maquina que hay detrás de unas Spice Girls, por ejemplo, con biografías, temperamentos y respuestas prefabricadas. Un arma bien calibrada que no falla un solo tiro.

La ceremonia
¿Qué adulto, por más alebrestado que sea, va a correr a su teléfono para votar los premios MTV?. Esa, definitivamente, es una ceremonia mediático-musical reservada, sin que nadie haya tenido que decirlo, para niños, o en su defecto, para jóvenes y adultos que siguen siendo niños.
Cada año hay nuevas categorías, sobre todo aquellas que quieren premiar el nuevo talento, las revelaciones, el mejor artista nuevo; toda una espiral de renovaciones sin fin que se reproducen a sí mismas, que se retroalimentan por la vía del Cine y la Televisión. Todo un salpicón de medios al servicio de la música nueva. Uno para todos y todos para uno.

La música se reinventa todos los días. El problema es que no es auténtica y se limita a clonar las fórmulas ya listas con ligeros cambios de apariencia.

Todo hace parte de un culto implacable que glorifica lo nuevo por encima de todas las cosas. Si la palabra Revelación no está en la etiqueta de tu disco es muy problable que tengas problemas para venderlo bien. Sangre fresca nene. Yeah, baby.

cd´s básicos

Más que para mostrarle a las visitas, todos tenemos la obligación (no necesidad) de estar bien armados musicalmente. Olvídelo, el vinilo no va a volver. Sus viejos discos de pasta ya no sirven. Desde esta nada modesta columna le vamos a dar pistas claras para que tenga una ciditeca respetable, con discos imprescindibles de la historia rock

MILLA, THE DIVINE COMEDY

Los que la vieron en El Quinto Elemento nunca lo llegaron a sospechar. Los que la conocían por su desempeño en las más importantes pasarelas de la moda, jamás llegaron a tener la más mínima idea de sus talentos más allá de su turbadora belleza, de sus formas largas y perfectas. Quienes, leyendo las revistas del corazón, la ubicaron como esposa y luego ex del director francés Luc Besson, jamás tuvieron noción de que Milla Jovovich era también cantante y compositora. Sí. En 1994, esta pequeña genio en constante proceso de evolución, editó un trabajo musical, once canciones de su autoría que, a mi juicio, puede ser considerado un disco básico, fundamental. Tomando prestados elementos sonoros de su nativa Rusia, echando mano de instrumentos tradicionales como la mandolina y otros de corte clásico y moderno, Milla, con la producción de Rupert Hine (presente en muchos discos de la Real World de Peter Gabriel) concibió una placa hermosa, iluminada por la presencia constante de una voz dulce, bellamente articulada. The Divine Comedy se podría ubicar en cualquier caprichoso apartado de la música de este tiempo. Pero lo cierto es que pertenece a muchas corrientes y a ninguna en particular. Son tantas las fuentes de las que ha bebido Milla; son tantas las influencias presentes en esta obra que entregarle un rótulo sería una injusticia, un desatino. Aunque sólo han pasado cinco años desde su edición original, esta singular pieza de música contemporánea ha creado alrededor del mundo un culto reservado sólo a los grandes… y a los muertos. Ingrese a cualquier motor de búsqueda en Internet. Teclee Milla. Prepárese para una inusual muestra de fanatismo hacia su persona… su arte. The Divine Comedy es en verdad un cd básico… lo decimos aquí y en casi todo el mundo.

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javier rodriguez

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Página actualizada el viernes, 14 julio 2000
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