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James Bond quedó empezado
Ucrania no era territorio desconocido para el 007. Allí ya había amado a una, dos, tres, cuatro, 005 bellas, bellísimas espías. Justo cuando andaba muy campante encima de la 009 le sonó su teléfono. No el de la mesa de noche, cuidadosamente desconectado por la rubia para poder cumplir -sin interrupciones- su misión de gozar y luego matar, sino su teléfono celular. La rubia y fugaz amante no contaba con el celular de James. No contaba.
Al otro lado del mundo, en un pequeño poblado de Sudamérica, una negra cartagenera se aferraba al aparato de su patrón y gritaba furibunda que no era posible James, que después de tanto tiempo desde que vino de incognito al país con Franco Nero (al que sí le empacaron su muchachita) y que pasaron tan bueno, que luego de jurarle por la corona de la reina que nunca, léase bien, nunca ninguna de sus espías amantes le había dado una fellattio como la que le propinó esta negra, que después de esas noches de luna lunera cascabelera amanecían al vaivén del chinchorro, de los chorros, que después de decirle que la cueva de Morgan y el hoyo soplador en San Andrés eran una caricatura al lado de lo suyo, hubiera venido al país y no la hubiese llamado.
Te ví en la televisora James. Te ví y no me llamaste gritaba la negra.
Te lo juro, negra. No he vuelto a Colombia desde aquella vez hace muchísimos años cuando rodamos Moonraker con Mandíbula, el de Sábados Felices y casi se desbarata el teleférico de Monserrate dijo James sin despeinarse.
En efecto, Bond decía la verdad. Y la decía por partida doble. Por un lado las autoridades de turismo de Río de Janeiro nunca permitieron (por miedo a que destruyeran el vehículo que más lleva incautos turistas a ver niebla en un cerrito ahí), el uso del teleférico para la grabación de las escenas aquellas de Moonraker en el Pan de Azúcar. Entonces las tuvieron que grabar en Bogotá, en el cerro Monserrate, porque en Colombia sí permiten que acaben con lo que sea, y luego hicieron el montaje. Y por el otro lado, el agente más querido de la corona británica, nunca más volvió a pisar tierra colombiana ni a comer arepaehuevo de la negra.
Si. James no mentía. La negra estaba confundida. Confundida, aturdida y abrumada por la duda de los celos y por una publicidad que le generó recordación de marca pero que, de alguna manera, la engañó. La negra nunca leyó entre lineas. La negra se lo tragó entero -el cuento- . La negra cayó en la trampa de claves para ella indescifrables. Claro, no era espía. Cayó en la red de avisos de prensa confusos. Parecían noticias. De comerciales de televisión que la convencieron, pero a un precio muy alto: la negra dice que ya no lo quiere, a James, por supuesto. Mientras tanto la rubia no se sintió engañada. No. Sólo alcanzó a sentir un coitus interruptus. El 007, en Ucrania, quedó empezado. Sin embargo, hablaba con la negra. La negra que ya lo había cambiado. En ese preciso instante estaba soportando el cuerpo descomunal de su patrón y llamaba a través de su celular Comcel.
El ciego y la carepuño
Andrea Bocelli llamó por teléfono a Ray Charles y a Stevie Wonder y hasta a José Feliciano. Los llamó para preguntarles cómo veían el panorama de la telefonía en el condado de Colombia. Los llamó para contarles que había visto cómo su canción éxito, su canción más vendedora, aquella que lo lanzó a la fama, el tema preferido de su primer compacto popular, su melodía estrella, su mayor inspiración, ahora era cortinilla de fondo en los comerciales y cuñas de un negocio telefónico en dicho territorio chiubx (mezcla de chibcha y sioux). Los llamó para que lo orientaran en el cobro de los derechos por la utilización comercial de un tema reciente. Los llamó, además, para contarles que a él nadie le había dicho nada sobre el uso de esa canción y para reclamarles que luego de ver el comercial de tv se percató de que ellos si tenían el poder en sus manos.
Está en tus manos, pensaba. ¿Pero a quién se le ocurrió tal cosa?. Si yo no soy un virtuoso. Yo sólo canto y ya me pusieron a cantar hasta jingles para una telefónica tercermundista. Tal vez me confundieron con otros ciegos famosos. Ellos sí tienen el poder en sus manos. En sus manos de pianistas, en sus manos de guitarrista. Sin embargo, él sólo contaba con su voz. Sus manos le servían para lo mismo que sus ojos. Ni siquiera para el sexo: se equivocaba de orificios. Le servía más su olfato mercantil. Porque ni con su poderosa voz y todo, llamando por AT&T pudo convencer a los creativos del 05 o del 005 de que deberían cambiar el slogan. Debería ser está en tu voz y no está en tus manos.
Los de la agencia le dijeron que la campaña estaba fundamentada en una motivación emocional que funciona para todo: el amor. Y, por supuesto, la canción más amorosa, más bella, emotiva hasta las lágrimas y que cuadraba perfecto era ésa. La misma que no tenía nada que ver con teléfonos, ni con cables, ni con 005s, pero tenía una partecita... precisamente una partecita que decía ...llámame, yo volaré... y ¡plum! Ahí mismo saldría todo el mundo volando a llamar. ¡Ohhh...!, el amor es bello, el amor lo es todo, lo más sublime, lo mejor. Llámame, yo volaré... y hablaré y hablaré y hablaré y luego pagaré y pagaré y pagaré...
Una cosa piensa el ciego y otra el bizco, decía el creativo. Me cuadra perfecto todo. La canción. El tono del comercial. Le meto la mano como sea. La mano en el agua. La mano haciendo ok con el dedo gordo. Tralalá...yo volaré... La mano haciendo el signo de la paz
qué bello. La mano, tres razones, cuatro. La mano, la mano, la mano. La mano tiene cinco dedos, cinco, eso el 05, el 005. Todos cogidos de la mano, todos en uno, unos en todos. Unamos pueblos con la voz y las manos. Te amo, me amas, los amo. Amo mi mano, mi mano me ama, nos amamos, mi carepuño. Todos los onanistas lo entenderán.Y llamarán y pagarán. ¡Qué vivan los adolescentes!
Stevie Wonder fue el único que le contestó a Andrea su llamado telefónico. Le dijo que le hubiera gustado más si hubiesen utilizado por ejemplo I Just Called to Say I Love You... porque tenía más relación con el producto, con la motivación, con todo. Y porque además estaba un poco falto de dinero. Le dijo además que él, Andrea, debería estar agradecido con la empresa esa porque le dispararía aún más las ventas -el ciego tenor, el reemplazo de Pavarotti, Carreras y Domingo, ese que canta la canción del 05- diría la gente. Le recomendó también que aprendiera a tocar cualquier instrumento para que la mano no sólo le sirviera para empuñar la herramienta en momentos de tensión y soledad y que se tranquilizara, que pensara en el Mocho Sánchez, para el que la solución si no estaba en sus manos.
Sexo subliminal
Telecom era un eyaculador precoz. Una vez más, no se aguantó las ganas. Antes que todos, antes de todo, corrió, corrió y llegó. Llegó primero. Salió adelante. Como él hay muchos. Bastantes. Los sexólogos encontraron como única explicación para tal condición el comercial de los gordos que se estiraban la camiseta. Primero el 0. Luego, estirada, el 9. El nueve al revés es 6. Seis y nueve da 69. Las maravillas de la publicidad subliminal. Sexo. Teléfono. Sexo telefónico. Llega ya. Ya llegó. El 00 mueve. El sesenta y nueve. Es feo llegar de primero al baile. Es maluco llegar y que la anfitriona no esté lista. Es, para resumir, de mal gusto. Como la campaña. Sin embargo, es lo más común. Es lo más popular. Es masivo. Llega. Pero, seguro, el que llega de último ríe mejor.
Clips y Tics Nerviosos
Si a mi me da envidia ver al cura Hoyos, el alcalde de Barranquilla, con una camiseta Lacoste... ¿qué sentirán los pobres?. Se va el caimán, se va el caimán, se va para Barranquilla.
En el comercial de tv del dizque mentalista Tony Kamo el tipo dice algo así como: «... acérquese, acérquese ... ¿te gustaría yo no se qué diablos? Primero te trata de usted y luego de tú. Que llamen a Don Chinche.
El air look más feo, más sin sentido, más absurdo de todos los canales es el del Canal Uno. Malo como ninguno.
Lo juro. A la última novela que le paré bolas fue a La Pezuña del Diablo, soñaba con esos senos hermosos de Raquel Ercole. Ahora, veo a veces Perro Amor. Bien por las chandas, digo, por la raza criolla.
Un descaro absoluto la inflada que le pegaron a Vladdo en Semana. El tipo es bueno, pero no tanto. Y eso lo comprueba en la edición 868 de la revista con su paquete de regalos navideños para los personajes de la vida pública. Prefiero a Osuna.
Siguiendo con Semana... no vi por ninguna parte el crédito del montaje de la portada con los personajes del 98 (# 867), porque eso no es una foto. Son varias fotos. Isaak: Reitin también Lee.
Me niego a creer que lo único que haya para decir de Oviedo sea: «Nos quedó espectacular».
El canal RCN adquirió todos los capítulos de X- Files. Podremos ver todo desde 1994 que cuando comenzó la serie. Ojalá aguanten, porque Seinfeld no les duró ni una temporada. Lejos, muy lejos está El siguiente programa de los demás. Excelente.
¡Divina! la campaña del nuevo Bancolombia. Es tan linda... lo que pasa es que yo no les creo. Si nos unimos es porque creemos que todo puede ser mejor... ja, ja, ja. En el próximo número ampliación de ésta y otras informaciones.
Despues de una Semana tan pesada, estoy que me Cambio
reytin@elocio.com |
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