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quiero ser como Cármen Vásquez

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A quienes viven en Bogotá (legión de seguidores en aumento) o a esos que no compran ni leen el periódico El Mundo de Medellín (la mayoría) o a los que ya no escuchan Todelar (Reina Madre en los lejanos años 70 de la que quedan sólo las arrugas) o a los que evitan los sudores propios del roce con la farándula paisa (más de los que pensamos), el nombre de Cármen Vásquez, a secas, puede que no les diga nada. Sin embargo, hay otros a los que no sólo les dice mucho el nombre de esta insigne señora, sino que se les convirtió en mito. Soy uno de ellos, lo confieso.

mujer sujeto... verbo y predicado
Cármen ha hecho de su oficio un arte. Es periodísta de farándula y como tal dicta cátedra sobre cómo es eso de quedar bien con todo el mundo; y aunque no la conozco personalmente, me la imagino divina y espectacular, fiel reflejo de las palabras que más utiliza a la hora de poner adjetivos en sus pie de fotos y en sus cortos –cortísmos- escritos (reseñas). Todo el mundo es divino, toda velada es espectacular, dice. Una vida sin problemas. Yo los tengo todos.

Pero detrás de una actitud supuestamente ligera, sin alcances o fondo, hay una filosofía de vida profunda, con un sentido e intenciones trascendentales. Me atrevería a ponerla como modelo a seguir. Ser como Cármen alejaría de mi vida asuntos complejos y me evitaría enemigos no pedidos. Cuando se escriben textos que no exceden los tres renglones, con sujeto, verbo y predicado, uno tiene que ser feliz, la vida es bella y todo el mundo es amigo, además se es reconocido por tal aporte al periodismo moderno. Yo, que no hago sino criticar de manera desordenada, cada quincena recorro el camino de la amargura. Por eso quiero ser como Cármen Vásquez.

Porque Cármen, ¿le podré decir Cármen? se da el lujo de desayunar, almorzar y comer gratis en todas partes, y yo no; porque ella se da el lujo de entrar gratis a todas partes -eventos, lanzamientos, cocteles, inauguraciones-, y yo no; porque ella puede decir, a secas, Fabio, Nicanor, Juan, Manuel, Sonia, Freddy, y yo no; porque Cármen se codea con las mujeres más hermosas, y yo no; porque ella podría –si quisiera- dormir gratis en los hoteles más lujosos, y yo no; porque ella no tiene que reventarse la cabeza para escribir, y yo sí... por todo esto, y mucho más, quisiera ser ella.

profesión equivocada
Cármen -al lado de Pocho Rentería, Yo José Gabriel, Catalina Aristizábal, Andrea Serna, María José Barraza y de muchas otras modelos y reinas- es testimonio de que la mejor estrategia es ser querido con todo el mundo, ser inofensivo, aunque ser así implique ser ligero, ser baladí, ser lagarto. Y me da envidia no ser así; no sé si envidia de la buena o de la mala, nunca he podido diferenciarlas. El asunto es fácil, más fácil de lo que uno piensa: sólo reseña, da cuenta, adula, ensalsa, sé positivo, ¡optimista! y ya has construido. Yo, supuestamente, destruyo. A mí, por ejemplo, me evitan, no me invitan a ningún lanzamiento. Nunca me ha tocado un coctel que termine en plato frío. Jamás a nadie se le ha ocurrido llevarme con todos los gastos pagados a una isla colombiana (yo, seguramente notaría que los servicios públicos son malos, los precios absurdos... cosas como esas). No se le ha ocurrido a gerente alguno dotarme con un kit de celular prepagado por un año... A Cármen, seguramente, estas cosas le sobran. Por el estado actual de las cosas (caótico, desesperanzador), una persona que sólo ve y comenta lo bueno, es mucho más atractiva y útil que un sujeto que, como yo, ve un cadáver cuando sale un muerto en la televisión; ve un secuestrado, cuando se llevan a alguien a las malas; ve un país en ruinas cuando otros están de coctel en coctel. Quizás por todo esto ahora me doy cuenta lo difícil que resulta para elocio conseguir un avisito: escribimos cosas de más de tres renglones, no todo el mundo es bello, nos reímos (no queda más) del absurdo diario (no le buscamos -a las malas- el lado bueno) y, además, descubrimos que no estamos rodeados de arcángeles. Yo, definitivamente, debí haber sido reina o, en su defecto, periodista que entrevista a reinas.

Hablando de moda, no encontré mejor referente que mi querida Cármen, una mujer de moda, siempre a la moda, adelante con la moda. Cármen, mi querida y envidiada Cármen. Cuánto bien le has hecho a esta sociedad llevada del carajo. Tus notas refrescan, tus renglones son oasis en este desierto de malas noticias, las fotografías que acompañan tus escritos demuestran que aquí no todos somos tan feos o más que René Higuita. Gente linda, por favor, para variar... o gente que aunque feíta, que todo le resbale.

Reytin Tangarife
reytin@elocio.com

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Página actualizada el martes, 15 agosto 2000
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