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La pelea por la sintonía vespertina en los canales nacionales llevó a estos, de nuevo, a dejar enteleridos a los televidentes. Es decir, a dejarlos como idiotas con opción para escoger entre cine en televisión malo, pésimo, peor y todas las anteriores.
Las películas de detectives japoneses van ya por el Record Guiness de mayor emisión en un país del Tercer Mundo. Todos los canales, a la vez, apuntan al mismo pájaro con varias escopetas del mismo calibre. Y el pájaro vuelve y cae, que es lo peor.
Me gustan las películas de acción. Me divierten y entretienen bastante. Pero lo que están pasando en la que parece se convirtió en franja maldita, es basura de la pesada: desechos tóxicos, diría. En sí mismo este hecho es preocupante, sin embargo, lo agrava mucho más la forma cómo uno de los canales está a la caza de la sintonía en esa franja antes de que se emitan los bodrios, es decir, la forma cómo promocionan dichas películas. El Canal Uno se inventó el sugestivo nombre de Cine Extremo, y lo publicita de manera repetida con un empate (una edición) de imágenes violentas sobre las cuales un locutor cuenta que habrá x cantidad de puños, un número determinado de peleas, infinitas explosiones, todos los golpes del mundo, bala, plomo, dinamita, etc. Qué peligro.
Las imágenes de acción, las más representativas de la trama de una película, son utilizadas generalmente para promover o generar expectativa. Es lógico. En las salas de Cine lo vemos en los cortos. En Televisión, en las promociones. No obstante, las imágenes hablan solas. No hace falta decir con palabras lo que dicen las imágenes. La acción es explícita. Pero los genios del Canal Uno pensaron que no era suficiente. Se idearon la manera para enganchar al silvestre televidente contándole toda la violencia que no toda la acción- que le van a dar. La violencia es argumento de venta, se negocia con ella. Ninguna situación crítica que golpee en la actualidad a la Televisión justifica que las programadoras ignoren uno de los principios del servicio: la responsabilidad social de los medios de comunicación. En el Uno lo que hay es irresponsabilidad. Irresponsable es el dueño del espacio, irresponsable es el que escribió el texto, irresponsable es el locutor, irresponsables son todos.
Aquí habría que tomar medidas; los encargados de vigilar y controlar la prestación del servicio deberían limpiarse las lagañas para poder ver bien que es más peligros el ¡pum!, ¡crash!, ¡tang!. con el que promocionan en audio y video el horario vespertino del Canal Uno, que una inofensiva teta apuntando erecta hacia la retina de cualquier televidente. Seguro nunca se va a disparar.
Tics nerviosos
Señal Colombia rellena espacios con música (videos) en el intervalo entre un programa y otro. En estos días me tocó ver en uno de esos rellenos cómo, muy olímpicos, pusieron un video de Marylin Manson con toda su extravagancia en escena y lo empataron con uno del Album Musical de Boyacá con música de José Jacinto Monroy interpretada por Zabala y Barrera. Este insignificante hecho advierte que la crisis de la Televisión no hay que buscarla en las variables macro y micro económicas ni en la competencia. La crisis llegó solita respondiendo a un llamado a gritos de la producción pobre, de la falta de ideas, de la existencia de programas baratos y malos, de los malos presentadores, de la programación como por salir del paso.
Uno tiene dos opciones con los programas de televentas: o echarse a reír o sentarse a llorar, porque así apague o cambie de canal, uno siempre sabe que están ahí.
El Tiempo y Semana, ya dos mitos del periodismo nacional, vendieron hace poco su primera página y su portada respectivamente. El Tiempo imprimió una primera página rosada con buenas noticias y en el fondo un aviso publicitario. Semana tapó su portada con un aviso de detergente diseñado al mismo estilo de la revista, es decir, con la misma tipografía; además sobre el aviso publicitario marcaron la fecha, el precio y demás información que va normalmente en la portada. Días atrás como antesala- también El Tiempo publicó un aviso grande y horrible, de una corporación de ahorro y vivienda, que violaba de manera transversal una página de información. Me da una envidia, porque aquí no nos dejarían hacer ni lo uno ni lo otro; es que la libertad de empresa tiene sus fronteras.
Tres veces me he ganado una estadía en Aruba por tres días y dos noches. El premio me ha salido en un raspa raspa que me llega inserto en la revista Semana. Yo no sé, pero le he cogido una desconfianza a ese tipo de premios; es que le toca ir a uno a una reunión o a una cita a que le echen un cuento trasnochado sobre propiedades en tiempo compartido y esas cosas. Me quedaré, entonces, sin ir a Aruba. No importa, un amigo, en luna de miel allá, me dijo que era lo mismo que aquí
Estoy como loco por ir corriendo a abrir una cuenta de ahorros, todo el día pienso en eso, es mi tema de conversación preferido, hasta me he vuelto monotemático. Sueño con el ahorro, transmito energía ahorrativa, me enloquece, me fascina, me parecería maravilloso ahorrar, ahorrar y ahorrar. Es que me dejé contagiar de pasión por la campaña publicitaria Pasión por el Ahorro. Je, je.
Ya lo advertíamos en la edición anterior, pero creo que la gente de En Vivo nos leyó el pensamiento. El Noticiero Nacional de las 12:30 del medio día ya no existe; ahora es sólo un segmento de información del nuevo En Vivo 12:30, un programa de publireportajes y variedades con Adriana y Darío. Esperemos a ver cuál sigue...
reytin@elocio.com |
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