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piernas arriba
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Alguna vez Boogie, El Aceitoso -un apache integral- atentó en cuatro viñetas contra todos los años de lucha feminista de las mujeres del mundo. Dijo que eran dos las cosas que mejor hacían, y que ojalá la cama estuviera en la cocina. Yo no estoy de acuerdo con esto -ni más faltaba-, lo que pasa es que viendo las muchachitas que presentan las y en las secciones light de los noticieros me parece que se están dando los primeros pasitos no para que las mujeres sirvan sólo para eso sino para que los hombres -todos igualitos- se lo crean. La invasión de secciones pendejas al final de los noticieros puede poner la mente de los machos de nuevo en las cavernas.
Por ejemplo, he visto a tipos cincuentones esforzar al extremo sus vistas en su intento por cruzar el pequeño y oscuro túnel que sugiere la minifalda con los muslos de Viena Ruiz; ese, en realidad, es el secreto mejor guardado del país. Me han tocado amigos que se levantan de sus sillas para intentar, de pie y mirando desde arriba de la pantalla, llegar al final del cañón que forman las tetas pecosas de Gloria Cortés o las inmensas de Susana Deleito. Un amigo se endereza de su cama de vez en cuando para ver en detalle esos montes turgentes, altivos, que esconden las blusas de Paola Turbay; él insiste en comprobar si los dos botones erectos que apuntan directo a sus ojos son naturales o son de nácar.
Entonces creo que lo que menos está interesando de estas secciones es que su contenido sean noticias. Quizás el único formato distinto es el de Casas y Gossaín (ahora exitoso por su aire de chisme, algo que nos gusta más a los hombres que a las mujeres), de resto no interesan los secretos, las movidas, que la cosa sea en blanco y negro o a color, qué es la sobremesa, en fin... lo importante es el gancho: que la muchachita esté bien buena para que pueda presentar a otras mucho más buenas, mucho más desvestidas. Los directivos de los noticieros lo saben: los hombres somos los que más vemos noticias y a nosotros más que la economía, más que la política, más que los deportes, más que los negocios, nos mueven las mujeres, y mucho más si traen poca ropa encima y están bien hechas. Nunca antes el rating de los noticieros había dependido tanto de las mujeres, de las mujeres que utilizan -así: u-ti-li-zan- sus directivos. La figura femenina aumenta sintonía y de ello, como de ellas, se aprovechan.
Que yo recuerde, hay muy pocas secciones ligeras que no cuentan con una o dos presentadoras provocadoras; Top Secret de NTC es una de ellas y la de En Vivo 9:30, es otra. Sin embargo, como un castigo, esta última la presenta un muchachito de apellido Reina. Por Dios, no hay una reina pero si hay un Reina; parece un chiste. Y en todas estas secciones uno siempre verá la ganadora del culo más bello (no la cola que es un pegante o una larga fila o una gaseosa), Miss Chica Mojada, Miss Tanga, Miss Club X, etc. Mujeres en todas sus presentaciones, mujeres en minifalda, mujeres en bikini, mujeres en pelota... ¡qué dicha!, mujeres desfilando, mujeres en el agua, mujeres carne, mujeres deseo, mujeres objeto... mujeres.
La fuerza de las mujeres para atraer sintonía y el uso que les dan a ellas los directivos de noticieros se evidencia ahora en la no poca cantidad de menciones, patrocinios, concursos y demás formas de presentar publicidad en tan poco tiempo. Celulares, bancos, empaques al vacío, sistemas de televisión satelital, almacenes de cadena, cámaras fotográficas, interactúan con las bellas. Eso está bien, porque la publicidad exigirá que se aumente el tiempo de las secciones light; si éstas duran más, entonces significa que la cosa funciona. Como funciona, entonces debe existir más cantidad; podría ser no sólo al final del noticiero sino al principio y en el medio, y con el tiempo los noticieros se transformarán en programas de farándula porque los directivos de los noticieros habrán entendido, por fin, que lo que realmente interesa a los hombres es descubrir lo que esconden piernas arriba tan bellas mujeres, mientras Boogie, El Aceitoso se muere de la risa.

Tics nerviosos

Me han mandado muchas razones por el artículo de la edición anterior sobre la noble campaña que busca motivar un cambio fundamental de actitud entre la paisada. Muchas, muchas razones he recibido: que cómo así que me atrevo a decir esto, que cómo es que dije lo otro, que yo no sé de esto, que tenga más cuidado con aquello, que así no nos van a pautar, etc. Sin embargo, la razón que más me impactó fue la que me mandaron con una de nuestras ejecutivas de ventas: que mandan decir que tal pauta ya no va porque hay una orden de arriba. Yo en realidad no lo creo. No creo que Ramiro, nuestro Gerente de la Empresa del Siglo, ni el noble Juan se tomen tan en serio el cuento. Me late que la contraorden la emitió la agencia directamente comprometida en el asunto. Pero bueno, salimos con un aviso menos y, seguramente, dejaremos de recibir muchos más por las barbaridades que escribimos aquí. Es que cuando uno dice lo que piensa y mucha gente está de acuerdo comienza a volverse peligroso y cuando uno es un peligro hay que eliminarlo. El asunto es que igual se puede eliminar alguien a bala, como se elimina a la gente en este país, o de otras maneras menos ruidosas. El veto publicitario, por ejemplo, es otra forma de matar un sueño. Si la razón que me mandaron es cierta les contamos que harán falta otros cuantos atentados para matar el sueño, por el momento seguiremos cuestionando, preguntándonos cosas, diciendo cositas que, perdonan la falta de humildad, no salen en ninguna otra parte.

Reytin Tangarife

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Página actualizada el martes, 11 abril 2000
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