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plata a la basura
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Gastar plata porque sí -o porque no- es una práctica que en estos tiempos de crisis parece se está poniendo de moda. Eso que lo hagan las señoras que acuden a las vitrinas a calmar indisposiciones o dolores del corazón causados por algún hijo de mala madre. Que lo hagan sin remordimiento y con toda la compulsividad que les asiste en esos momentos. Que lo hagan. Pero que no gasten platica las empresas en publicidad sin sentido, mientras crecen los despidos. Que no lo hagan, por favor.
Ví en la prensa paisa en estos días una gran campaña para que el futuro sea mejor. Ja, ja. Una campaña para que los antioqueños recobren los valores y proyecten el futuro que deseen para sus hijos. Je, je. Diecinueve (19) empresas lanzaron esta campaña masiva para que los montañeros asumamos otra actitud frente a la vida, recobremos los valores y recibamos el próximo milenio vestidos de blanco. Ji, ji. Espero que con esta columna no agilice la muerte de este periódico, pero permítanme decir que esta campaña es una absoluta güevonada. Plata a la basura, muchachos.
Son unos avisos, muy bien hechecitos, en los que la actividad de la empresa se relaciona directamente con un mensaje abierto, de especial optimismo dirigido a todo el mundo. Aunque no es el objetivo de este artículo, revisemos el contenido. Hay cierta unidad de campaña en los textos (encabezados y remates o patas: todo será como usted quiere que sea) y en el tono de las imágenes. Nuevas conexiones entre mi negocio, mi intención de venta (propósito) y el consumidor; es decir, la gente. Mensajes predecibles, muy predecibles y fáciles. Seguro que no se quemaron los sesos en eso. Veamos.
Orbitel dice: no más minutos de silencio... HABLE (¡Genial!). Ascensores Andino dice: póngase metas altas (¡Claro!). Adivinen qué se les ocurrio a los creativos para Cervunión: brinde lo mejor cada vez (¡Obvio!). Fabricato: toque la fibra de su país (¡Ni más faltaba!). Ojo a esta de Leonisa, el cambio está en tu interior (¡Pero por Dios!). Argos: haga algo en concreto (¡Plop!). Everfit: tome medidas (¡Lógico!). Y así sucesivamente. Pero bueno... No profundizaremos en las razones que asistieron a las cabecitas de los creativos para generar semejante despliegue de genialidad. El asunto apunta, mejor, a pensar cómo todas estas empresas se dejaron meter semejante cuento. Y pienso, y no se me ocurre nada.
No voy pues en contravía de mis futuros anunciantes. No estoy contra ustedes muchachos. Estoy en contra de gastar la platica mal gastada. Este tipo de campañas, a las que estamos tan acostumbrados los antioqueños, no sirven para nada. Señores: no sirven para nada. No generan nada. No le llegan a quienes les tienen que llegar. Es tomar el camino equivocado para promover cambios de actitud y cosas por el estilo. La publicidad –y mucho más la publicidad que no es efectiva– no logra ese objetivo. Es necesario desarrollar una serie de acciones que acompañan los mensajes publicitarios con un objetivo claro, preciso. Aquí, por lo que ví, el asunto es demasiado gaseoso.
Señores de las empresas paisas: no le apuesten a causas perdidas. No crean que el Medellín va a quedar campeón; ni que la Selección Colombia, por el sólo hecho de que el entrenador transmita su energía (ISA) va a ganar el próximo torneo; ni que un despliegue desbordado de optimismo ayuda a mejorar las cosas. La situación es tan compleja que de pronto estamos confundidos y a las cosas de fondo, trascendentales, estructurales, les tratamos de buscar salidas y soluciones fáciles, frágiles, ligeras, de forma. Le aseguro a Nicanor que tal como reza su aviso, los sicarios de esta ciudad se aseguran de estar en familia cuando no están matando. Y a los amigos de Protección les cuento que lo que más siembra la gente en este país es la cizaña. Entonces la invitación que les hago es a que reflexionemos un poco sobre esta campaña, a que no botemos la platica a la basura, a que mejor emprendamos otro tipo de actividades, reales, aterrizadas, así beneficien a una o dos personas solamente y no que todo el mundo se dé cuenta de una campaña y no pase nada. Mejor pauten en el Elocio. A los amigos de Pérez & Villa, la agencia que firma casi todos los anuncios de esta campaña, no nos quiten el saludo, por favor. Hablemos


Tcrics nerviosos
( tics en tiempos de crisis)

• Creo que fue en la revista Soho que ví un publirreportaje gráfico de moda masculina costosa, muy costosa. La locación fue el mercado de Bazurto en Cartagena, nido de pobreza absoluta. Allí fotografiaron un bello modelo que lucía trajes hasta de 3 millones y medio de pesos. Absurdo. Mientras más pobres veo ¿más plata gasto, o qué?.

• Se le siguen gastando la platica a don Carlos Ardila. Ahora metieron todos los frescos en el mismo costal y, juntos y revueltos, están promoviendo la marca Postobón con el tema de la evolución. Por ahí no es, viejo querido, por ahí no es.

• Crítica la vaina con Garzón. Exagerada diría yo. Hagámosle el mejor homenaje ¿si?. No hablemos más de él.

• Aldea de El Ocio es el nombre que le dieron a una sección en El Colombiano de El Poblado. Temas varios, cocina, tarot, música, crucigrama y algo más. Aunque nos halaga que nuestro genérico nombre aparezca en tan importante publicación informamos que Elocio no tiene nada que ver con ella, la cual, por demás, es muuyyy buena y además no la ha golpeado la crísis.

• Dos nombres para nunca olvidar y, desde luego, para no repetir. Un almacen: CRISIS, sí señor, un almacén de ropa que se llama así en un afamado centro comercial de Medellín. Y un minimercado en Guarne, Antioquia: SUPERMERCADOS EL POBRE. Jajajajajajaja... No se ría que es en serio.

• ¿Qué nos irán a dar los anunciantes en diciembre?

• Leí por ahí que los ejecutivos de Caracol se van a bajar los salarios. Una idea: ¿por qué no se los bajan también a presentadores y artistas? Gente, definitivamente, sobredimensionada. Me da una rabia...

• Me ofende la gente que habla y hace cosas en nombre del nuevo siglo. ¡Estoy hasta el #$//&**% del nuevo milenio!. No va a pasar nada. Nada es nada. El primero de enero de 2000 será la misma cosa. El mismo guayabo, el mismo sancocho, la misma señora, la misma crísis. Claro que vamos a ver a cuánto amanece el dòlar.

• Hay un programa de televisión que se llama Radiografía. Marido y mujer - muy feos los dos, locutores de Radio los dos- hacen cosas muy locas ahí y, se nota, pasan muy bueno. Crítico el programa. Se le nota la crísis por encima.

• En nombre de la crísis, ¡no nos demos nada de amor y amistad! ¿si?.

Reytin Tangarife

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Página actualizada el martes, 11 abril 2000
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