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calvario de repeticiones
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Tengo un hermano mayor que dice que ya, a su edad, no se echa doble ni siquiera los cubos de azúcar en el café tinto. No repite guaro ni aspirina ni camisa en la misma semana ni plato de arroz ni placer de ida y vuelta ni mucho menos programas de Televisión. Creo que para allá vamos, muchachos.
Y es que, a nuestra edad, ya hemos abusado demasiado del cuerpo. Lo hemos maltratado lo suficiente y ya no aguanta lo mismo que antes. Y ahora, cuando parece que, por fin, hemos arribado a tranquilas playas, cuando hemos encontrado caminos menos frenéticos, sin repeticiones de nada, nos salen los canales privados y públicos, nacionales y regionales, a recordarnos que su juventud sí les permite todos los excesos posibles, que su corta vida sí los habilita para repetir de todo, particularmente novelas y seriados. El Chavo del Ocho, por ejemplo, lleva doce repeticiones desde su primera emisión en la televisión colombiana (y eso sin tener en cuenta el chavo channel de la perubólica donde lo presentan todos los días a todas horas) -parecen enfermos-. Como jóvenes desequilibrados, inmaduros e insaciables -enfermos, eso, enfermos- la nueva Televisión del país se dedicó a repetir.
Los reyes de la enfermedad son, sin duda, los canales privados Caracol y RCN -aunque los Uno y los A no es que estén muy aliviaditos que digamos-. Y lo son por dos razones: una, el hecho de que la reglamentación expedida por la Comisión Nacional de Televisión se adaptó para la llegada de la Televisión privada (Acuerdo 010 de 1997) posibilitando la repetición de programas en todos los horarios. Y dos, porque es que llenar todas esas horas de programación con nuevas producciones no lo hace ni Mandrake.
A la duodécima emisión del insoportable Chavo del Ocho, le siguen las terceras, cuartas y quintas repeticiones de San Tropel, Pero Sigo Siendo el Rey, Música Maestro, Escalona, Azúcar, Café, Oro, La Potra Zaina, De Pies a Cabeza, Perfume de Agonía, N.N., Cantinflas -en todos sus tamaños y empaques-, Las Aguas Mansas, En Cuerpo Ajeno, Las Ejecutivas, Hombres de Honor, capítulos viejos de Los Simpson... sin tener en cuenta la franja dominguera de los mejores estrenos del cine mundial y la tortura de Rosa Mosqueta.
La repetición hay que entenderla desde dos puntos de vista. La repetición que hace parte de una rotación de programación estructurada -en los canales de cable- donde un programa lo presentan en diferentes horarios del día, varios días de la semana y por un mes completo para darle la oportunidad al televidente -con una amplísima oferta de canales- de que se programe y escoja el horario que más le guste, le convenga o en el que simplemente pueda ver ese programa. La otra mirada a la repetición es la de nuestros canales públicos, la arbitraria y descarada que deben sufrir los pobres. Sí, los pobres -que son la gran mayoría- que no tienen cómo suscribirse al Cable, a Direct TV o Sky y que les toca chupar refritos a mañana, tarde y noche, como la pobre muchachita con su juvenil y enfermizo novio. Repeticiones no con el sentido de permitirle al televidente un horario distinto para ver un noticiero o una novela o un seriado o un especial, sino repeticiones para rellenar espacios que el televidente pobre, el que no puede pagar televisión, se tiene que aguantar, como la muchachita al novio.
Creo que, como mi hermano, nos estamos volviendo viejos, muchachos. Ya no aguantamos doble nada, ni un segundo plato de almuerzo, ni un guaro, ni un polvito, ni siquiera los programas de Televisión. Y en esta época de Semana Santa y Pascua con mayor razón, no sea que se vaya uno a quedar pegado... de la pantalla, chicos, de la pantalla. Mejor vayan a cine y repitan, si son capaces, El Mártir del Calvario, ese tesoro invaluable de CineColombia en el cual se puede ver, por única vez, un malvado azotando al pobre de Jesús... con un bellísimo reloj de pulso en su mano derecha

Clips y Tics Nerviosos

• Bernardo Hoyos, una especie de comodín intelectual que usa Caracol cada que no hay un verdadero especialista, es ahora crítico cinematográfico. No sobra decir que el tipo está prácticamente ciego... tan ciego que necesita lazarillo para desplazarse de un lugar a otro... lazarillo hasta para ir a cine...

• Escuché en RCN, en una de estas mañanas, a un lugarteniente de Gossain afirmando que Bob Dylan era una de las mejores voces de este tiempo. Una de tres: el periodista nunca ha escuchado a Dylan; no sabe que Dylan es más conocido por sus impresionantes e inquietantes letras que por su voz de tarro... o don Bob se operó y no nos hemos enterado. Estos despropósitos ocurren única y exclusivamente, cuando todos sabemos de todo y opinamos de todo y, de paso, creemos que al otro lado hay una audiencia que nos cree todo.

• La ví y oí y casi no la creí: le preguntaron en uno de los noticieros del mediodía (24 Horas) a la cantante Yolanda Rayo (la nueva Celia Cruz): ¿de dónde surgió la idea de grabar únicamente canciones nuevas? Tan natural es la práctica de reciclar que editar temas inéditos se volvió pregunta.

• Ni Gossain, ni Amat, ni Arizmendi hablan Inglés. Ellos dirán: Larry King no habla Español. Cierto. Pero es que personajes que hablan Español y merecen ser entrevistados por los norteamericanos, según ellos, son muy pocos. Para eso están los Robert Gil, Michael Montoya o los Larry Rey…

• Fuí en estos días a ver un desfile de propietarios de motos Harley Davidson. Impresionantes aparatos de 30 millones de pesos para arriba... Ví en estos días que anunciaban casas de 300 millones de pesos... Leí en unas revistas, ví en las calles los carros que la gente ahora compra: casi todas camionetas de 40 millones o más... Es bueno ver que no todo el país anda mal.

• Cuando escucho a Gabriel de las Casas interviniendo en La Luciérnaga, entiendo que, para triunfar en la Radio de Colombia, no hacen falta grandes talentos, ni formación académica, ni virtudes sobresalientes. Y esto me conforta. La Radio también da oportunidad a gente normal, gente que domina ningún tema, que puede hablar sin decir realmente nada.

• Muchachos: no saben lo feo que se ve la dirección golcaracol@hotmail.com. Es feo que una empresa tan grande e importante como Caracol no tenga recursos para adquirir direcciones propias. Hasta un periódico de garaje como Elocio tiene su propio dominio como, por ejemplo, reitin@elocio.com.

Reytin Tangarife

reytin@elocio.com

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Página actualizada el martes, 11 abril 2000
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