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Regreso al listado de artículos archivo de mea culpa |
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Esta, es una contribución que este humilde servidor, quiere entregarle al mundo de las relaciones afectivas; al enorme y complejo universo de la vida en pareja, del encuentro hombre-mujer.
Propongo, desde esta breve columna, un amor perfecto. Un amor que se alimente día a día; que se construya a partir de la sinceridad, de la apertura total del corazón, de la exposición abierta de sentimientos. Lanzo un amor en el que cada día sea mejor que el anterior. Una relación maravillosa en la que dos seres se puedan ver todos los días sin sentir el más mínimo asomo de cansancio o hastío; que cada segundo sea una deliciosa danza de conquista y halagos sinceros. Hablo, desde luego, de un hombre y una mujer. Pero hablo de dos seres empeñados en construir, a cada minuto, un idilio sin fisuras, sin defectos; que la gente no lo toque o afecte; que no deje espacio ni lugar para que nada salga mal. Propongo construir un amor tan fuerte que ni los chismes, ni la gente de afuera lo pueda alterar. Planteo un amor cursi, mañé (si se quiere). Mariposas permanentes en el estómago; ansías infinitas de ver al otro, de sentir su contacto, su presencia, su respiración, su piel, su olor
de dormirse y despertar con el otro en el pensamiento. Quiero ese amor de miradas que se quieren tragar al otro; de besos soñados, eternos, inmunes al cansancio
el amor de instantes eternos. Ese mismo amor que no nos da sosiego, que nos inquieta y perturba a todo momento. Quiero un amor que dure tres meses.
javier rodriguez
javier@elocio.com |
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