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modestia aparte
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Este ejemplar de elocio que usted tiene en las manos es uno de los 150 mil que, a partir de noviembre, empezarán a circular en Medellín, Bogotá, Manizales, Pereira, Armenia, Cali y otras ciudades del occidente colombiano. A los que no nos conocían, les debemos explicaciones: este es un periódico mensual de corte alternativo creado hace un año en Medellín con el fin único de divertir a sus creadores, un pequeño número de comunicadores sociales que, por ese entonces, se encontraban en la más penosa crisis económica, sin trabajo y sin ganas de tener jefe otra vez. En el camino, la gente terminó divirtiéndose con nosotros, compartiendo nuestros puntos de vista, nuestra mirada diferente sobre las mismas cosas; compartiendo un estilo que, sabemos, no se parece a ninguno otro. Somos originales, escribimos sobre cosas que conocemos; cosas que nadie se atreve a decir. Eso, obviamente, trae problemas, genera resentimientos entre gente con estómago delicado o poco propensa a que la realidad real sea descrita más allá de las versiones oficiales o los comunicados de prensa. Combatimos nuestro aburrimiento (¿y el de los otros?) eliminando los grandes males nacionales, los orígenes de todas nuestras desgracias: la seriedad, la pompa y circunstancia, el acartonamiento. No nos tomamos demasiado en serio y esperamos que la gente tampoco lo haga. No pretendemos cambiar nada, no somos amigos de ninguna causa, y menos de aquellas que están perdidas. Esta aparente irresponsabilidad, esta aparente falta de compromiso son las que nos permiten crear un medio divertido, que no deja indiferente.
En elocio hay amenos cronistas gastronómicos, insomnes relatores de la noche y su encantos, especialistas en músicas contemporáneas (chucu chucu, no), compulsivos lectores que escriben sobre libros, conocedores absolutos de cine, expertos en medios y publicidad con la capacidad de hacer una completa disección de campañas, con la virtud de explicar, por ejemplo, lo que hay detrás de las buenas intenciones que mueven a Radio, Televisión y Prensa... hay espacio para el absurdo, esa constante que regula la vida de todos. Tenemos también corresponsales en otros países, sujetos que describen en forma amena todo lo bueno que pasan lejos de las fronteras patrias. Y hay un poco más: completamos nuestra guía práctica para hacer nada con la programación de los más importantes canales disponibles en los sistemas de cable y televisión satelital (toda nuestra historia se puede ver en elocio.com)
A los que ya nos conocen, también les debemos explicaciones: este importante salto que hemos dado en circulación, esta nueva cantidad de páginas y contenidos son algo así como una recompensa a la fe que hemos tenido... en nosotros mismos. Crecimos para bien, para reafirmar nuestro concepto, para expandirlo, para solidificarlo. Ahora, con 150 mil ejemplares de elocio distribuídos por casi toda Colombia, podemos sacar pecho y gritar sin pudor: Modestia, apártate que llegamos los de elocio a hacer nada, a invitar a todos a hacer nada.
javier@elocio.com |
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