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La escuela se ha partido en varios pedazos, cada uno con sus propios mandamientos y propósitos. Todos, sin embargo, apuntan al entretenimiento, el fin principal de la fábrica de sueños más eficiente del planeta. A veces, para impresionarnos, acude al miedo, a veces a la risa, a veces a las malas costumbres; siempre, en todo caso, a las ganas que tenemos, como público, de ver otra cosa, de ser sorprendido por alguna historia especial. Tres de ellas a continuación…

Any Given Sunday

Lo que más se nota en esta cinta es la precisión. Construída a la manera exhaustiva y generosa de Oliver Stone, su director, uno piensa que hay cabos sueltos, o que la sobredosis de información va a estropear su desenvoltura, pero no. Nada en ella está de más: ni los supuestos comerciales de Televisión, ni las escenas de guerra campal en la cancha, ni los personajes extraños, ni los discursos de Al Pacino (como siempre, memorables). Todo está en su sitio para que el deporte hecho pasión (y sobre todo negocio), se pueda ver desnudo, natural y entero.

Un domingo cualquiera (como se tradujo su título), es un capítulo más en la obra de un director que ha ocupado gran parte de su carrera en diseccionar la sociedad de su país en todos los órdenes, sobre todo en los más conflictivos (JFK, The Doors, Platoon, Natural Born Killers, son algunos ejemplos). En este caso son las venas abiertas del deporte, aderezadas con política y dinero, las que hacen rodar el cuento. La historia del entrenador veterano y el joven estrella refleja no sólo un conflicto generacional, muestra también un cambio social, y, finalmente, el reacomodo de una vieja pasión colectiva.

Magnolia

Es una flor de muchos pétalos que se abre frente a nuestros ojos a medida que su director Paul Thomas Anderson (Boogie Nights) despieza, cruza, entrelaza cada una de las historias (juntas y hasta revueltas) que componen la trama.

Eso, la trama, el tejido vivo de seres que se mueven gobernados por un grandísimo azar, nos indica que no va a ser fácil salir de ahí. La vida se muestra en Magnolia como una sumatoria de ingredientes que bailan su propia música. Los humanos, atrapados en medio, creemos gobernar las cosas. No, en realidad somos unos pequeños personajes escribiendo historias urgentes y provisionales. En un sólo segundo, tras pensarlo un poco, esa decisión que creíamos eterna se torna equivocada, y corremos en busca de perdón; queremos ser otro, recuperar el tiempo perdido, cambiar la historia, decir te quiero, morir en paz, en fin, cambiar de vida. La cinta empieza con unos ejemplos extremos de cómo un segundo o un milímetro pueden cambiarlo todo. Podrá sonar denso y complicado, pero no es más que un fuerte tirón a las historias diarias de la vida.

El destino es un duende a veces conciente, generalmente ciego y siempre implacable. Por eso es justo, porque no privilegia ni castiga a ninguno. Simplemente es. Un encantador de serpientes mediático (machista, interesante, extraordinario Tom Cruise), una esposa infiel (Julianne Moore), un enfermero (Phillip Seymour Hoffman) y un hombre moribundo (Jason Robards), entre otros, son los personajes de esta imperdible película, aunque podrían ser otros, ¿por qué no?

Mission to Mars

Herencia de una ciencia ficción tan vieja como el cine mismo. Muchos detalles son sin duda tributos a clásicos del género (2001, Odisea en el Espacio, es la más evidente) con la necesaria puesta al día. Es una obligación de estas películas conectar con la tecnología y la estética del momento para ser creíbles y reales. Observen eso cada vez que tengan una delante, y noten como naves, criaturas, argumentos y actitudes sólo reflejan lo que hay en el presente.

Misión a Marte combina la mano firme de un maestro como Brian de Palma con los eficaces recursos del melodrama; personalizar la gesta espacial siempre hace que nos solidaricemos con los astronautas. Además, claro, del refuerzo que representan los marcianos, uno de los íconos más poderosos del cine. Aquí no atacan (como en La Guerra de los Mundos, 1953, o en Mars Attacks, 1996, por citar sólo dos casos) sino que, como también se ha visto, nos miran con benevolencia.

Hay un reparto admirable, pero poco exigido es esta ocasión. Aquí continúa la zaga espacial concebida por Hollywood, con esa escena fetiche de la bandera clavada en el espacio exterior, y los individuos como héroes. El espacio y sus dominios es cosa de la NASA, indudablemente.

Para terminar

Total, estas tres cintas trazan un mapa del cine hoy en USA. Algunas cosas poco cambian, adoptan la cara de los tiempos, siguen la corriente. El drama social, el familiar y el personal se funden en este trío de películas sin muchos protocolos. Como debe ser.

director

no hay director este número

alquilados

atrapado sin salida

McMurphy es uno de esos personajes que trasciende la vida de su película. Más allá de los juicios que a uno se le ocurran, este rebelde con causa, atrapado en una casa de locos (no es metáfora) sin saber exactamente por qué, simboliza todo un grupo de personajes y cintas con gotas de crítica social que comenzó a surgir en los Estados Unidos posteriores a la explosión Hippie y la sicodelia de los 60. La relación no es tan simple, por supuesto, pero después de los sueños de libertad que el cine propició con generosidad, llegó, con películas como esta, la edad adulta de un cine con problemas y sentido crítico. La cara oculta del sueño americano se asomaba una vez más.

Atrapado sin salida, como se conoció entre nosotros, o Alguien voló sobre el nido del cuco, como sería su traducción literal, permitió el lucimiento de su protagonista (el extraordinario Jack Nicholson) así como uno de los primeros reconocimentos para su director (el recién emigrado Milos Forman, del que hablé el número pasado).
La historia, cuando uno la mira con cuidado, es una crónica simple de la vida en un sanatorio mental en donde los internos reproducen todos los esquemas de poder que dejaron atrás. La enfermera, interpretada por Louise Fletcher es la figura que decide y gobierna realmente la vida de estos seres, y la que debe ser quitada del medio, de cualquier manera. En todo caso, se trata de un notable drama sicológico que hace parte de la nueva oferta de DVDs para alquilar que ahora se puede conseguir en la ciudad y que, sin pensarlo mucho, puedo recomendar para esta sección del periódico.

bloque de cortos

sin bloque este número

Braulio Uribe

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Página actualizada el viernes, 16 junio 2000
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