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sueño contigo (eyes wide shot)
[vea tambien el director, los alquilados y bloque de cortos]
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La idea, señoras y señores, ¡la idea!. La idea es siempre lo primero y generalmente lo más importante de una película que se respete. Por eso hay que ser claros y decirlo de una vez: Eyes wide shut plantea una idea formidable y eso, de entrada, la hace una buena, una excelente película. Lo otro, objeciones al reparto, la duración, la música, la verosimilitud, son cosas nimias que no estropean para nada su aire. Y no se trata de alabar a Kubrick que, por cierto, ya no puede defenderse.
Los humanos soñamos por naturaleza, hacemos planes; con lacitos rosaditos atamos nuestras vidas. Una promesa, dos incautos, algunos buenos ratos y un montón de tiempo por llenar. Pero las lecciones de la vida son duras; no puede ser casualidad que en muchos lugares del mundo, y bajo presentaciones distintas, exista un aforismo como el que sin duda pasó por la mente de los que hicieron Eyes wide shut: Abre bien los ojos antes de casarte, mantenlos bien cerrados después.

El fin de la espera
Traumnovelle (algo así como la novela del sueño) de Arthur Schnitzler fue escrita en 1926 y ambientada en la Viena Imperial de los Habsburgo. Para llevarla al cine qué otro lugar, sino la Nueva York contemporánea, podría reencarnar el lujo, la perversión, el hedonismo y la decadencia del texto original requeridos en la película.
Kubrick preparó todos los detalles antes de soltar su última bestia. Guión, locaciones, coreografías, insertos traducidos para versiones extranjeras, reparto, pasaron por su ojo incansable. De ese compromiso eterno entre arte e industria salió la peculiar alianza Kubrick-Kidman-Cruise. Uno de los directores más reservados y una de las parejas más glamorosas del Star System actual. Nicole y Tom, con altibajos, estuvieron a la altura. Ella mucho mejor y él lidiando con su cara de niño bonito, que le estorba en roles como este.
Al fin, tras años de espera y meses de rodaje en medio de un morbo desaforado, llegó la hora de abrir los ojos.

El sonámbulo
Es difícil lidiar con la cara oculta de la luna. El mundo de la noche, lo oscuro, lo misterioso, lo desconocido, lo inconsciente, lo perverso, pone en peligro las cómodas posiciones (todos las tenemos) con que nos protegemos a lo largo de la vida. El yo doble de la pareja se llena de grietas ante la evidencia de que no existen absolutos. El Dr. Bill Hasrford se derrumba (algo excesivamente) con las fantasías sexuales reveladas de su esposa y sale a recorrer la noche en busca de las suyas propias, largo tiempo dormidas. Su estado de ensoñación, es más bien un ensimismamiento. En las cosas que le ocurren -locas, bizarras, escojan el adjetivo- no hay nada distinto a una búsqueda rabiosa de su propio ser, un hambre en la mirada que quiere hallar finalmente su lugar en el mundo, es como un voyeur que se topa con algunos espejos y participa también en los juegos. La realidad de una noche no es la realidad para siempre, como dice la película, pero da unas pistas interesantes.

Complicidad: el que muestra y el que ve
Grandilocuencia se ha vuelto de un tiempo para acá una de esas palabras que sólo se usan peyorativamente; pero al revisarla, se descubre su real significado: elocuencia grande. Una manera contundente de decir las cosas sin temor a los dictados de la moda o sus aparentes debilidades. El contrato se firma al entrar a la sala oscura, y si uno -espectador- no se conecta con el cuento, no es problema del director, que sólo propone lo que a él le parece.

Sueño contigo
La idea, señoras y señores, es dejarse llevar. Somos animales frágiles y elementales, y así como inventamos la complejidad de nuestros miedos y relaciones, podemos crear el antídoto tomando dosis moderadas del veneno.
No hay regreso al paraiso terrenal, por lo tanto escogemos todos los días entre ver o no ver. Confiar es muestra de decencia; recelar, de sabiduria. Se valen combinaciones intermedias. Tres frases, tomadas de la cinta, pueden ilustrarnos:

-¿Por siempre? es mejor que no uses esa palabra; me asusta, pero te amo.

-Mi amor por ti es (ahora) tierno y triste.

-Hay algo importante que debemos hacer pronto: joder (traducción a la española).

Genuina perturbación, auténtico cuestionamiento a la vida tranquila que maquillamos con esa cosa nebulosa llamada amor. Nada fácil, Nada rápido. Si quieren historias rosas y respuestas dulces, hay mucho libro de autoayuda suelto en los supermercados.

Eyes Wide Shut (EUA, 1999) de Stanley Kubrick con Nicole Kidman y Tom Cruise...


director

Kubrick

Medellín, Octubre de 1999

Estimado Sr Kubrick, donde quiera que se encuentre.
Seguramente ha visto los pueriles escándalos que su obra póstuma ha provocado entre la masa de cinéfilos que (con censura o sin ella) la ha visto. Usted, auténtico genio incomprendido, sabe de qué se trata eso: la gente ve y no entiende, o no quiere entender, que es peor.
Como cuando inició su carrera, por allá en los años 40. Usted, nacido neoyorkino (1928) de famila inmigrante centroeuropea y fotógrafo de la revista Look antes de que le diera por el cine, decide desde entonces, en parte por rigor profesional, en parte por capricho, en parte por megalomanía, ocuparse de todo el proceso y controlarlo hasta extremos intolerables.
Por supuesto no tengo que recordarle su filmografía, pero quiero hacerlo por si alguien interesado llegara a leer esta carta...
Su primer corto fue Days of the fight (1950), hecho, como casi todas las operas primas, con ahorritos, las uñas y platas prestadas. Le gustó desde entonces el tema militar y los policíacos. Fear and desire (1953) fue su primer largo. Killer's kiss (1955) y The killing (1956) fueron sus ejercicios preparatorios antes de entrar a las grandes ligas.
Paths of glory (1957), historia bélica contra la guerra, fue su primer trabajo maduro, el primer golpe de su talento a la cara del cine complaciente de esa época. Epoca de intrigas, acusaciones y talentos en entredicho. Así nació Spartacus (1960), llena de afiladas y sutiles alusiones al turbio ambiente del momento. Su ego (perdóneme que se lo diga) ya era bastante prominente y se comprende que no haya diridido One eyed Jack (1961), que finalmente filmó y firmó su protagonista, Marlon Brando. El set era muy pequeño para los dos.
Lolita (1962), Dr Strangelove or how I learned to stop worryng and love the bomb (1963) y 2001: a space odyssey (1968) son su original enfoque (algo ingenuo por momentos, la verdad) sobre el erotismo, la era nuclear y el espacio.
Pero si bien su rigor artístico y su originalidad estaban fuera de toda duda, sus elección de temas y forma de tratarlos (apoyado en novelas claves de este siglo) siempre provocaba discusiones. A clockwork orange (1971) fue, por ejemplo, una polémica visión del mundo ultra violento y controlado que nos espera en el futuro (¿en el futuro?). Barry Lyndon (1975) es un manual de imposturas e intrigas cortesanas válido en cualquier ambiente, y The shining (1979), un viaje al centro del terror y la locura.
Ahora, Sr. Kubrick, usted se toma su tiempo. Vivir en Londres desde los 60 le ayuda a evitar el torbellino de Hollywood. Full metal jacket (1987) es su regreso a la guerra, al Viet Nam de pesadilla que no acaban de curar en su país. Después, y finalmente, tras años con la novela en en bolsillo, hace Eyes wide shut (1999).
Le confío que es usted uno de los pocos directores que consiguen despertar mis miedos con sus películas. No hablo de ese grito histérico y fácil tan abusado en estos días y del que creo estar algo curado. Hablo de la perturbación auténtica, de ese gesto pánico provocado por sus insinuaciones, sus ritmos, sus silencios, sus climax, sus actores. Usted me hace recordar de lo que somos capaces los seres humanos, y no creo que haya nada más aterrador que eso. Por fortuna sus películas, después del impacto, me liberan.
Gracias pues Sr. Kubrick por enseñarme a dejar de preocuparme y amar su cine.


alquilado

no hubo alquilado este mes


bloque de cortos

CLOONEY
Por si las moscas, no vaya a ser que me tilden de sexista, machista y políticamente incorrecto, incluyo esta vez alguna quijada masculina en esta sección. Este señor es George Clooney tal y como aparecerá en su próxima película: The catcher was a spy, sobre la historia de un jugador de beisbol, Morris Moe Berg, que trabajó como espía para los Estados Unidos.


BRUJA
En la meca de la abundancia y el desafuero, la frugalidad resulta ser una curiosidad atractiva, una especie de flor exótica que atrae miradas... e inversionistas. La película indie de la temporada es Blair Witch Project,
un trabajo simple e ingenioso que tiene maravillado a todo el mundo, principalmente (no podía ser de otra manera en Hollywood) por que apenas costó un puñado de dólares. Como anticipo de su terror, una glamorosa foto de los realizadores Eduardo Sánchez y Daniel Myrick.

La hora llegada

Hubo alguna vez, en un periódico local, una tira cómica protagonizada por un personaje bonachón al que le pasaban las cosas más extranas y absurdas del mundo. El extraño mundo de Subuso era el nombre de la tira, y al recordarla concluyo que el mundo sigue y seguirá lleno de cosas raras. Cosas que jamás voy a entender.

Por ejemplo, el otro día, en el mismo periódico local, bajo la foto de un grupo de gente linda había un pie de foto en el que pude leer: ¿Por qué el hombre camina sobre la tierra cuando puede volar sobre el planeta?. Hasta hoy no he podido entender la relación...

En otra parte del mismo periódico, y a propósito de los tiempos apocalípticos que vivimos, descubrí que no bastaba estar peludo para ir donde el peluquero.
Hay que tener en cuenta otros pequeños detalles. Cito: Las distintas fases de la luna y los signos armónicos(¿?) de cada persona permiten conocer las mejores fechas para cortarse el cabello. Y luego venía una tabla completa para escoger el día más apropiado del año.

También en cine pasan cosas. La otra noche quise comprar una gaseosa antes de la película. Podía escoger una de mil pesos o una de 900 (¡!). Escogí la de novecientos pero, aunque había una provisión suficiente de los vasos adecuados, sólo los podían usar para acompañar los combos, por lo que el inerme usuario (yo en este caso) estaba obligado a pedir el tamaño grande...

Y para terminar, no soy capaz de comprender porque diablos sigue pasándose ya saben cual corto ya saben donde. Cada día las copias estan más deterioradas y la historia no la entienden ya ni los autores...

Braulio Uribe

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Página actualizada el jueves, 6 abril 2000
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