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Señor
Juan Fernando Ospina
Elocio
Escribo a usted estas líneas suponiendo que es usted quien dirige la publicación “elocio”. Quisiera saber ya que el slogan “guía práctica para hacer nada” me hace pensar que allí se refieren al descanso, entretenimiento, distracción del espiritu, por lo tanto su publicación en mi concepto se llama el ocio y no elocio. ¿Cuál es el fin o el motivo para esta forma de juntar las dos palabras?
–Gabriel J. Eusse
cc # 71.614.943
Posdata:
También me gustaría saber a qué se refieren cuando dicen “recomendado especial en una ciudad con HAMBRE DE EXOTICO.”
Muchas Gracias

Gabriel: Te responde Juan Fernando. Javier, el fotógrafo de este periódico, me dejó escribirte. La verdad es que no sabemos por qué juntamos el–ocio. Debe ser otro de esos absurdos nacionales: el Mono Jojoy es moreno, los Ocho de Colombia son quince o la Avenida Oriental está en el Centro. En cuanto a lo de Hambre de Exótico, también tenés razón: debimos escribir mejor Apetito por lo raro.

Elocio es una pu#$%@#*(

Es una berraquera de revista, lo mejor que he leído en la ciudad relacionado con publicaciones periódicas. Realmente me parecen una puteria las fotos, en especial aquella que quería ser portada y no lo fue. Supongo que les ha llovido miles de comentarios buenos sobre la publicación, por ello los voy a obviar para no pasar por lambón. Sigan con la frescura y la mirada escudriñadora que a mi juicio es lo que los caracteriza, elementos tan necesarios en este país tan carente de posiciones “serias” sobre todo lo que nos rodea.
–Néstor J. Giraldo

No Néstor, no pasas por lambón. No te culpamos por el entusiasmo que despierta nuestra “revista”. Nuestras madres se comportan igual. Sigue con nosotros. No vamos a dejar de mirar escudriñadoramente.

Real, Virtual

¿Son ustedes reales?, o cuánto falta para que se vuelvan ligeros y mediocres como la mayoría de los intentos de periodismo con criterio y sin pleitecías de nuestra ciudad. Asi sean una fantasía, sigan engañándonos, que lo hacen bien. Parece que fueran auténticos y con ganas de hacer algo diferente y “serio”. No soy devoto de todo lo que dicen pero me atrae su manera sincera de escribir y reflejar nuestra pintoresca comarca. Por ahora unas sinceras felicitaciones.
–Felipe Gaviria Correa

Hombre Felipe: Nos gustó tanto tu carta, nos conmovieron tanto tus elogios, que decidimos publicarla sin los errores de ortografía que tenía originalmente. La mediocridad es una materia que ya cursamos: hicimos las prácticas en una escuela de periodismo del Centro (profesores de Periodismo Electrónico con computadores dibujados en un tablero). Gracias y te aseguramos que nuestra idea se hace cada vez más fuerte, menos suceptible de vendérsela a Cromos o al Grupo.

Perdón Don Tiro

Mi familia y yo somos hijos de La Vuelta a Oriente, porque vivimos en el Alto de las Palmas. Y es la verdad, todos los “dioses” que viven en Medellín les da por subir a intranquilizarnos casi diario, y por su forma de manejar tan peculiar, nos hacen entender a las buenas o a las malas que son amos y señores de la carretera, cuando llueve, cuando escampa, cuando hace neblina. Y eso no es todo: son dueños de todos los lados de la carretera. O sea que cuando venimos bajando por nuestro carril, ellos suben por nuestro carril también, y ahí es cuando nos vemos despelucados por uno de los precipicios que tiene Las Palmas... Pero como los “dioses terrenales” tienen su fín, cada que se puede (día por medio), nos toca el famoso taco que va desde Los Balsos hasta mi casa, porque su carro quedó estampillado contra un muro o contra una inocente víctima que venía mirando el paisaje en su carro nuevo.
¡Ah! y lo de las pescas milagrosas no son tan milagrosas, pues se volvieron comunes. El año pasado fuimos víctimas de dos retenes guerrilleros, y en uno de ellos, el de “Don Diego”, a mí no me llevaron porque me salvé por haber llegado un minuto tarde, como me lo dijeron esa noche esos guerrilleros &@#$%^&*#@$.
–Anónimo

Comprendemos tu enojo pero, por favor, no uses, en nuestro humilde y cobarde medio, palabras desobligantes contra esos señores que, a nosotros, sí nos meten miedo. Don Tirofijo: perdone al muchacho (o lo que sea)… él tampoco sabe lo que hace.

Otra para Ripley

Aunque ustedes no lo crean muchos de los jóvenes que los leemos les agradecemos esta nueva forma de contar la “cruda” verdad de manera tan fresca y original. ¡Ah!, por favor no se pregunten cómo es que hacen para mandar 500 ejemplares sin cobrarle nada a nadie. Asi no les duele y a nosotros nos sigue llegando.
–E. Franco

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Página actualizada el jueves, 6 abril 2000
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