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humano, demasiado humano
Yo tuve mucha suerte con mi papá. Desde que tengo memoria siempre lo he conocido como un tipo extremadamente inteligente, un verdadero profesional, un perfecccionista, una persona justa y trabajadora, que no se toma un trago, y que, a punta de esfuerzo, nos sacó a todos adelante
Sí, seguro. También es un poco idealista, está realmente impedido para la comunicación y a veces se torna incómodamente pesimista pero siempre está ahí, siempre pendiente de todo y de todos.
Me acuerdo que cuando tenía todavía barros en la nariz también pensaba que mi padre era además un héroe. Hasta que, por supuesto, le noté su humanidad, y me tocó aceptar que era simplemente otro tipo con las mismas debilidades y problemas que el resto de nosotros, los mortales. De héroe pues, pasó a simplemente papá y esto me pareció mundano, un tanto decepcionante. Años después, al madurar aunque la mayoria de mis amigos y mi esposa digan lo contrario, viviendo en otro país, me descubrí citando al viejo con más frecuencia de la que quería reconocer. Le contaba a mis amigos gringos todo lo que me había enseñado: desde manejar carro y tratar a los demás, hasta los principios más básicos de la moral como la honestidad y la ética profesional. Ahí entendí que haberlo tenido, simplemente haber tenido padre, fué una verdadera suerte para mí.
Juan Camilo Jaramillo
viejo, mi querido viejo
Con mi viejo la cosa ha sido siempre ambigua: fue mi primer maestro de lectura, a los cuatro años (regalo que siempre agradeceré); después fue una figura semi fantasmal que proveyó el sustento material de mi existencia hasta que me hice un hombre de provecho y "miembro productivo de la sociedad".
Si se mira bien, su actitud era muy simple y pragmática; la de un tipo que, si no tenía nada qué decir, pues no decía nada. Y así por los años de los años. Al final, y para no hacer muy larga una historia sin muchos elementos, diré que mi padre es eso, en términos formales y materiales. Las otras cosas llegaron indirectamente. Lo suyo era falta de tacto, no de amor.
En cuanto a definiciones, y para no esforzarme mucho, me quedo con esta de Ambrose Bierce, un poco cruel pero bastante apropiada.
PADRE, s. Cuartelmaestre y comisario de la subsistencia, provisto por la Naturaleza para que nos mantenga durante el período en que todavía no sabemos vivir de la rapiña.
Braulio Uribe
el regalo prometido
Seguramente esta es la época del año en la que más medias se venden en Colombia, pues por estos días una gran cantidad de anuncios publicitarios hablan de todo lo maravilloso que es papá, y, desde luego, papá necesita medias... siempre va a necesitar medias. Lo que pasa, queridos hijos, es que así papá necesite medias, no quiere que se las regalen como mamá nunca quizo de regalo ni la plancha, ni la olla a presión, ni el juego de cogeollas.
Juan Carlos Gómez
el papá de los otros
No quiero ser hijo de los siguientes señores:
Pambelé = seguramente le pegaría a mi mamá
y a mí
Faustino Asprilla = tendría más plata
que nosotros
Ernesto Samper = todo lo hacen a sus espaldas
Horacio Serpa = de pronto salgo parecido
Carlos Castaño = lo vería muy poco
Raúl Reyes = lo vería mucho
Armando Pomárico = ya estaría en la cárcel
en lugar de él
Alfredo Barraza = por lo mismo de Samper
Jorge Barón Televisión = heredar no es bueno, a veces
Julio Sánchez Cristo = ¿me hablaría?
Poncho Rentería = me hablaría
Yo, José Gabriel = yo, quétal
Walter Mercado = no gracias, ya tengo tías
William Vinasco Ch. = qué papá tan mañé
Edgar Perea = me tocaría heredar
su guardarropa
Diomédes Diaz = sería huérfano
de madre
Charlie Zaa = se tardaría demasiado en el baño, arreglándose
Mi papá = mi mamá, mi hermano y yo sabemos por qué
Javier Rodríguez
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