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el imperio de los sentidos
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Posiblemente sea la cadena de librerías más grande de Norteamérica y con toda seguridad tiene más sucursales que conglomerados internacionales como Borders, Daltons o Barnes & Noble. Esparcidas por el continente no es difícil encontrar una sucursal en Chicago, Los Angeles o Atlanta, aunque también se pueden localizar en lugares menos importantes como Bogota (New Jersey), Valparaiso (Indiana) y La Habana (Florida). En ciudades, pueblos, carreteras y caminos vecinales. Todas se dedican a la venta de libros, pero también se pueden conseguir videos, revistas, novelas y curiosamente
juguetes. Muchas ofrecen monitores en los que se pueden ver selecciones de los videos a la venta y las más sofisticadas tienen conexiones directas al Internet. Lo mejor de todo es que no importa el lugar en el que te encuentres, todas se pueden identificar por enormes letreros con las iniciales XXX.
Adentro, la puritana sociedad gringa se despoja de su túnica grecorromana (imagínense la Estatua de la Libertad haciendo strip-tease) y da rienda suelta a sus pasiones. (¿De dónde creen ustedes pues que Bill y Monica salieron con la idea del cigarro y las mentas?). Aquí se complacen todos los gustos: desde la autosatisfacción hasta la orgía, todas las tendencias, todas las razas y casi todas las adicciones. Con nombres tan sugestivos como El Imperio de los Placeres y La Gata Rosada, abierto las 24 horas ¿quién puede resistir la tentación?
Los lectores de las librerías tres equis son en su mayor parte hombres, y es esta clientela masculina la que vaga sin rumbo por los pasillos y recovecos buscando la película más reciente de Pamela Anderson o un jueguito de bolitas chinas. Los estantes de video (así como los de revistas y novelas) se encuentran eficientemente organizados por tema (racial, cautiverio, lesbianas, tríos, etc.). Si queda alguna duda de lo que se quiere, siempre existe la posibilidad de entrar a uno de los cubículos con monitor y por 25¢ gozar de cinco minutos de látigo y cadenas, de la garganta dulce de Candy, o de la mitológica Chantal: mujer en el hemisferio norte, hombre en el cono sur.
Pero si esto no educa a cualquiera, siempre se puede ir a la sección de juguetes y explorar. Para ellas nunca está de más el titán purpura, el cual promete 20 centímetros de placer y viene con juego de pilas y dos velocidades. O a lo mejor el bichito de las damas, que también funciona con baterías y se puede llevar discretamente puesto a la oficina para esos momentos de tensión laboral (¡el control remoto cabe perfecto en la cartera!). Para ellos, se puede empezar con un aro de gallo, en versiones de caucho, cuero o acero inoxidable, y que mucho antes que el Viagra ya tenía una clientela fiel entre los caballeros de edad avanzada. Para los más arrojados, el tapón distal garantiza placer a ambos lados de la ecuación. También se cuenta con una amplia selección de ungüentos y menjurjes, con sabores exóticos del trópico, para aromatizar y condimentar cualquier esquina corpórea que se nos ocurra. ¡Y que importa si no se tiene pareja!, siempre existe la sección especial con la(el) muñeca(o) inflable que nunca se nos va a quejar en los momentos de intimidad. Esto, definitivamente, no se consigue en Medellín.
Rafael Araujo
rafa@elocio.com |
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