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the mission
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La escena de los clubs, como son llamadas las discotecas por aquí, ha cambiado con la ciudad... con Miami. No es un secreto que más del 50 por ciento de la población (fija y flotante) de esta ciudad es latina... que aquí toca el Grupo
Niche más que en Cali; que Celia Cruz, Julio Iglesias y Walter Mercado tienen casas al lado de Maddona y Silvester Stallone. Merengue es el ruido más común (más que trance o rap por lo menos, no sé si más que salsa) en una fila de carros esperando un semáforo. Miami es una ciudad latina... El otro cincuenta por ciento tiene su nicho. No hace mucho decidí visitar la escena de los clubs... The Club Scene, como la llaman en la Radio. Lo que encontré fue bastante diferente a lo que acostumbramos en Medellín. Hablaré de un club en especial: The Mission.
Como todos estos lugares en todo el mundo, The Mission seguramente no existirá en unos meses... Es más, poca gente sabe ahora que existe. Un amigo muy enterado me dijo que era imposible saber qué estaba de moda. Me sugirió entonces que fuera a otro lugar a preguntar. Eso hicimos. Un portero malencarado nos dejó entrar al primer lugar donde debíamos preguntar. El lugar resultó ser bastante oscuro y la música muy estridente... Pero allá estaba la información, así que soportamos el abuso. No mucho después notamos una especial ausencia de mujeres... Por supuesto. Ellos son los que saben dónde pasa todo. Así es en todas partes. Mi amigo no se equivocó. El barman nos contó que en los últimos días, un lugar dos calles abajo, en Washington Avenue, South Beach, estaba siendo visitado por policías con más frecuencia de lo común... Eso sólo quiere decir una cosa: allá está pasando algo, algo bueno.
Bajamos dos calles y entramos por $7 dolares, 5 consumibles. 5 dólares vale una cerveza. La música era una combinación de lo que últimamente aquí llaman Jungle Music y electrónica. Principalmente mezclada en vivo por un dj in situ. Cada noche es distinta... los dj´s, literalmente, hacen música nueva cada noche.
Eran las 11 p.m. El club cierra a las 6 a.m. En esas siete horas vimos más nenes drogados que en toda una semana en las discotecas de Medellín. No sé si es porque la gente aquí le importa menos o si es que nosotros somos más solapados. La verdad es que la droga de moda es el extasis. La cocaína casi no se ve en estos lugares. No es difícil reconocer a los extasiados: se masajean unos a otros amistosamente; ellas cierran los ojos a medias y todos bailan con mucha calma, pasándola, en apariencia, muy bien. Hay además botellitas de agua en cada par de manos disponobles para calmar la sed. Y por supuesto ninguno tiene la banda que te ponen a la entrada cuando eres mayor de edad para poder consumir alcohol. Son menores de 21. La policía los ve haciendo todo esto pero generalmente no hacen nada. No van tras el consumidor sino del vendedor que, más tarde, descubrimos (nosotros, no la Policía) era un tipo de muy buen semblante, muy bailarín, muy joven y con una camiseta que decía orgullosamente Just say NO to drugs. ¿ironía?, ¿estrategia?... en fin. La próxima semana hay que preguntar a donde está yendo la Policía para divertirnos igual... La música, la música no es trance... eso es un hecho
Juan Jaramillo
juan@elocio.com |
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