|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
 |
|
|
|
chocó río arriba
Regreso al listado de artículos archivo de afuera |
|
|
|
|
Acampar en la selva no es fácil. Se vé bonito en los programas del Discovery Channel. Sí, pero allí hay sencillamente de todo. Desde culebras que parecen lianas hasta luciérnagas del tamaño de una pequeña linterna de mano. Dicen que hay felinos aunque ya casi nadie los ve en ninguna parte en Colombia
también se habla de arañas peludas, hormigas venenosas, plantas urticantes y zancudos descomunales. En la selva muy poca gente quiere realmente acampar. Por eso en Elocio decidimos, hacerlo, y hacerlo con altura. Escogimos una de las la selvas más húmedas del planeta: nuestra selva del Chocó. Debido a circunstancias geográficas y climáticas especiales, el Chocó recibe una de las precipitaciones más altas del mundo. A sólo cinco grados latitud norte de la línea del Ecuador, y justo detrás de la gran Cordillera de los Andes que obstaculiza el enorme flujo de evaporación del Océano Pacífico, las lluvias en la mayor parte de esta región son pan de cada día. Humedad y calor: ingredientes principales de la diversidad biológica del trópico. En ninguna otra selva o jungla del mundo, la diversidad se manifiesta con tal magnitud como en Chocó.
Además de las odiosas criaturas que mencionamos al principio, también es posible ver mariposas iridiscentes azules del tamaño de la mitad de esta página, flores heliconias de rojos exóticos, pájaros ruidosos e igualmente coloridos, y hongos fluorecentes que iluminan el suelo de la selva por la noche. Imagínese leyendo un libro de Tolkien, tal vez El Señor de los Anillos y sabrá que el autor se quedó corto en sus relatos fantásticos si los comparamos con la visión real de una noche en estos parajes.
Nuestra misión era adentrarnos lo más posible en un sólo día de camino por alguno de los ríos que desembocan al Pacífico en la zona de Mecana (al norte de Bahía Solano) y armar campamento a sus orillas. Decidimos que una región montañosa era mejor para nuestros propósitos debido a que la actividad a la que nos dedicaríamos en ríos cortos y cristalinos, llamada por algunos rivering (rio arriba), sería mucho más gratificante si teníamos el pecho afuera del agua, al menos una parte del tiempo. Escogimos un afluente del río Mecana llamado Resaquita.
Para hacer rivering se necesitan sólo dos cosas: unas buenas botas de campaña (no Machitas, pues es difícil caminar con ellas cuando están llenas de agua) y dos bastones, preferiblemente con punta de caucho. Morral y una hamaca de selva, completan el equipo. Las hamacas de selva no son otra cosa que carpas pequeñas colgantes con mosquitero y techo, muy útiles contra animales rastreros, zancudos y la lluvia, tres elementos abundantes selva adentro. Infortunadamente, en nuestra primera experiencia, no contábamos con las hamacas, así que decidimos llevar carpas de montaña
las mismas que llevamos a los nevados. Primer error, único error. La noche fue al menos el doble de calurosa de lo que realmente estaba.
Caminar río arriba entre las resbalosas piedras es bastante complejo. Se debe tener el mayor de los cuidados para no romperse la tibia, el peroné
o ambos. Veinte kilos del morral, que incluyen fogón de gas, carpa, comida y otras necesidades básicas para la superviviencia allí, agravan el escaso equilibrio que brindan las rocas lisas y con lama del río. Es por eso que los bastones son indispensables. Casualmente, los mejores son los mismos usados para la montaña, los que usan los esquiadores de nieve. En vez de un círculo redondo en el extremo se le adaptan zapatos de caucho. El esfuerzo del apoyo es repartido entonces entre piernas y manos, y el ejercicio se torna mucho más eficaz cuando se usan los bastones. Unas tres horas de caminata son suficientes para moler casi todos los músculos del cuerpo. Ese día caminamos cerca de seis horas sólo por el río y decidimos armar campamento en una ribera alta. Esta práctica (acampar arriba de las llanuras de desborde de cualquier río) es indispensable si usted no quiere terminar haciendo parte del material de una inundacion súbita. Con frecuencia, lluvias torrenciales en la cabecera del río pueden causar estas mortales inundaciones repentinas que alcanzan a bajar a varios kilómetros por hora y varios metros de altura, sin más aviso que un lejano rumor, que resulta menos lejano de lo que se cree. Las llanuras de desborde de un río no son fácilmente reconocibles, así que si no está seguro
suba más. Esa noche, afortunadamente no tuvimos que tomar ese tipo de decisiones abruptas pues no cayó ni una gota.
El descenso es aun más peligroso pues la gravedad está en contra del caminante. El morral generalmente desplaza el centro de gravedad del cuerpo hacia atrás y arriba. De esta forma es es muy fácil simplemente estrellarse contra una raiz o una roca de espaldas o caer de bruces empujado por el peso.
Rivering es un deporte exigente que está tomando auge en el resto del mundo. Casos extremos de rivering incluyen ascensos por cascadas usando cuerdas, paso a través con poleas, rapel, y caminar con el agua a la nariz alzando el morral en tramos profundos. Si además de lo anterior se está en una de las junglas tropicales húmedas más diversas y bellas del globo, no tenemos que decirle que rivering en el Chocó es un deporte digno de experimentar por el equipo de Afuera
Juan Camilo Jaramillo
juan@elocio.com |
|
|
|
|
|
|
|