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Parque de los Nevados
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Ir es más fácil de lo que comúnmente se piensa, especialmente porque la situación de orden público es, para el asombro de muchos, tranquila o sea, encontrarse un muchacho o un para o un delicuente común es una posiblidad bastante remota. Se necesita pues sólo un poco de dinero para pagar el guía local (indispen-
sable si se quiere conocer verdaderamente el Parque), el boleto de entrada y el camping. Lo que nos trae a la primera recomendación: el Parque se debe conocer acampando. y en varios días. No es, definitivamente, paseo de sólo un día con abuelita abordo. En primer lugar porque subir a 4 mil metros o más en automóvil en sólo un par de horas, no permite al cuerpo acostumbrarse a los cambios de presión y la falta de oxígeno de esas latitudes, y porque la infraestructura turística es escasa y poco especializada. Este viaje, pues, sólo deben considerarlo quienes no objeten la incomodidad propia de cualquier camping (agravada por temperaturas subcero) y largas caminatas de 5 a 10 horas diarias.
¿Cómo se llega?
Para ir al Parque de los Nevados la ruta más indicada (y la más frecuentada), es la del Nevado del Ruiz, dolorosamente famoso por su erupción y consecuente avalancha de lodo en noviembre de 1985. Al Parque no puede ingresarse sin permiso especial y guía certificado después de las tres de la tarde. El destino final de ese día para los montañistas es el Refugio de Arenales, un acogedor chalet a más de 4 mil metros de altura con espacio para acomodar una veintena de aventureros, chimenea, un baño y una grandísima olla de aguapanela.
La intención de esta primera noche, en condiciones más o menos cómodas, es permitir que el cuerpo se acostumbre a las escasez de oxígeno y baja presión (El Refugio es atendido por un solo operario).
Segundo día
Muy temprano, al día siguiente, después de un desayuno parco, el guía indica la ruta a seguir: subir hasta El Paso de la Olleta para luego bajar serpenteando por la montaña hasta un lugar conocido como la Casa del Cisne. Esta caminata a través de desérticos y gélidos paisajes, valles de frailejones, arroyos de deshielo, nubes, niebla, nieve, arena, frío y sol, dura aproximadamente de 4 a 10 horas, dependiendo del paso. En bicicleta de montaña el trayecto toma unas dos horas, pero podemos asegurarle que serán las dos horas más extremas de su vida, a menos que usted sea un paracaidista consumado o algo por el estilo. El destino, la Casa del Cisne, es una pequeña explanada ideal para armar el primer campamento.
Las carpas, a esa altura, no pueden ser de cualquier clase; deben ser especiales para montaña, pequeñas (usualmente 2 personas), en forma de iglú y protegidas contra viento, agua y nieve. Los sacos de dormir o sleeping bags deben también ser especiales, si se desea pasar una buena noche. Para el final del segundo día el cuerpo está más o menos acostumbrado a la altura. Esa noche generalmente sorprende a muchos exhaustos, pero felices, si no sufren del famoso soroche o mal de altura, que puede incluir mareo vómito y otras desagradables sensaciones.
Al otro día, no muy lejos de allí.
Más temprano aún que el día anterior, empieza la tercera jornada que es la más importante, pues es el día que se intenta subir a la cima de la montaña, en este caso El Nevado de Santa Isabel.
La ruta más disfrutable para la vista es por la zona llamada Laguna Verde, a la cual no se puede llegar pues es considerada en extremo sensible ecológicamente y por consiguiente fuera de los límites de caminantes y montañistas. Estas zonas son llamadas intangibles. Laguna Verde se divisa perfecto desde un mirador natural. De ahí se prosigue hacia la base del glacial, una enorme capa de hielo azul que puede verse cortada en la base desde donde se emprende la subida hacia la cima a una o dos horas. Dependiendo de la época, el glacial está cubierto o no de nieve. En verano, cuando sólo es hielo, hay grietas y es necesario ejercitar la máxima precaución. En invierno la nieve cubre con una capa gruesa el glacial y es menos peligroso siempre y cuando la capa de nieve sea gruesa, de otro modo las grietas se convierten en trampas pues no se ven.
En este punto de la expedición el paisaje es impresionante: hielo azul, cielos infinitos y sol intenso que hace brillar el piso blanco obligando a usar anteojos con protección UV. La cima no es fácil de lograr y sólo algunos llegan. Pero en este punto cima es para cada quien el lugar donde se inicia el retorno; no necesariamente el punto más alto de la montaña. Con el descenso, la dinámica cambia por la dirección. Los músculos usados son distintos y el cansancio se acentúa a medida que se ve el destino final: las carpas. En total son cerca de 10 horas caminando, todas a más de 4 mil metros de altura.
Ultimo día
Hay dos modalidades de regreso. La fácil, en camperos 4x4, o la increiblemente divertida, en bicicleta de montaña. En la segunda modalidad, se llevan las biclicletas hasta el refugio alto del Nevado del Ruiz en el carro, y de alli se desciende en ellas hasta Manizales por la ruta de Termales en un viaje de varias horas por una carretera destapada, muy empinada (sobra decirlo), y en general peligrosa para alguien sin experiencia.
El parque de los Nevados es Colombia en todo su explendor. En esta columna trataremos de mostrar el país que vetan en las agencias de turismo del exterior...Al menos nosotros podemos conocerlo, aun hay zonas no vetadas por ejércitos regulares e irregulares.
Juan Camilo Jaramillo
juan@elocio.com |
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